Sentida Saeta a la Soledad desde la Campana

Por  20:15 h.

María Santísima de su Soledad es la última imagen en procesionar por las calles de Sevilla en la jornada del Sábado Santo. Esta Hermandad se fundó en el monasterio de Santo Domingo de Silos en la primera mitad del siglo XVI, de hecho, sus primeras reglas datas de 1557; pero no sería hasta el siglo XIX, tras la invasión francesa, cuando se traslada a la parroquia de San Miguel y de allí, en 1868 a la de San Lorenzo. Y desde allí partió la Soledad  cuando el reloj marcaba las siete de la tarde.

En la Campana, cientos de fieles la esperaban impacientes. Está considerada la dolorosa más antigua de cuantas procesionan en la Semana Santa de Sevilla. Entre su cortejo, los niños son mayoría. Los tres primeros tramos lo componen más de trescientos nazarenos menores de diez años. El resto de los nazarenos, hasta sobrepasar los dos mil quinientos, acompañan en silencio a la Virgen de la Soledad en su estación de penitencia.

Sin duda alguno, uno de los momentos más emocionantes vividos en Carrera Oficial ha sido cuando la imagen de la Soledad abandonaba la Campana para adentrarse en la sinuosa calle Sierpes. Desde el balcón de la esquina, una sentida saeta hacía palpitar los corazones de los allí presentes. Eran los últimos versos de pasión en esta céntrica calle, en la tarde del Sábado Santo.

Por delante le quedan varias horas de procesión, presentar sus respetos y la Catedral y regresa al templo de San Lorenzo pasadas las doce de la noche.