El altar de la hermandad de Valme de Dos Hermanas en el Mercantil / JUAN FLORES

CORPUS CHRISTI

Sevilla recupera las vísperas del Corpus con bullas y exornos

Se notó el aumento de actividades y altares, que formaron tapones de público en el Centro

Por  2:00 h.

Un trasiego de público se vivía este miércoles a eso de las siete en la Avenida de la Constitución, entre los habituales turistas, los que iban de tiendas o salían del trabajo y quienes acudían a disfrutar de las vísperas del Corpus. Comienzan a sonar los xilófonos clásicos de Arahal, que precedían la cruz de guía de la Hiniesta. Salía la patrona de la Corporación municipal a los sones de «Estrella sublime» por la puerta de San Miguel, después de un mes en la Catedral tras haber presidido el pregón de las Glorias. Se acerca una mujer: «¿Esto que es?». La respuesta: «Es la Hiniesta, señora, que va a presidir el altar que se monta en la fachada del Ayuntamiento». Insiste ella, sevillana de acento: «Sí, sí, ¿pero por qué?». Los había despistados, pero allí se apostaban. Entre toda esa amalgama de público, a las siete de la tarde ya apuntaba el día a masificación.

Sevilla recuperó este miércoles por fin las vísperas. Cierto es que las bullas suelen ser algo tradicional el míercoles antes del Corpus, pero hubo más. Más público, pero también más exornos. Las calles estaban repletas de altares, balcones y escaparates. Delante de cada uno de ellos, un tapón. Como en Semana Santa, el del carrito era el centro de las miradas asesinas de quien va con un poco de prisa. «Por algún lado tendré que pasar», se defiende uno que lleva a dos niños, que ya tiene mérito, ante el balcón de Casa Rodríguez.

El recorrido

Después de que la Virgen de San Julián abandonara la Catedral y se alejara a los sones de «Madre Hiniesta», compuesta por Marvizón -que este miércoles precisamente recibió la Medalla de la Ciudad-, las puertas de la Catedral quedaron abiertas. Después de visitar los pasos y las exposiciones de Murillo y la de objetos del Papa Juan Pablo II, comenzaba un recorrido a la inversa de la procesión. Placentines, Alemanes y Argote de Molina estaban tranquilas, pero fue llegar a Francos y comenzaban las bullas. Los balcones del edificio lateral de Robles y el altar que monta cada año San Isidoro. Un poco más para adelante, en la estrechez, un gran tapón para contemplar el balcón de Casa Rodríguez. Impresionante, muchos ya lo daban por ganador del concurso sin haber visto aún el resto. Allí estaba la avanzadilla de Fiestas Mayores evaluando. Sigue el camino: el doble escaparate de Casa Velasco y, casi en la esquina de Chicarreros, el espectacular altar que ha montado el Cerro del Águila, con el gusto que caracteriza a esta cofradía de barrio, que este año ha tenido también la dicha de que la parroquia, en su 75 aniversario, represente las dos portadas del Corpus.

Continuaba el recorrido y, en Villegas, la Virgen de las Aguas se asomaba desde su camarín a la calle. El altar del Amor es otro derroche de elegancia. Además de la bulla, el clásico coche-cofrade bajando la Cuesta del Rosario. Andar por el Centro era complicado. El Salvador, atestado de público. Pasión volvió a situar a la Virgen del Voto en la puerta de la colegial, en otro de los altares más destacados de cuantos se han montado. En Cuna, un respiro, hasta llegar a Sierpes… Esta calle, junto a Francos, fue la que más bullas concentró. Y, el altar de la hermandad de Valme en el Mercantil, el que más público congregó. No se podía pasar, literalmente, entre el público y las sillas allí apostadas para hoy. Mejor un rodeo por Rioja y Jovellanos, y a la plaza de San Francisco, donde ya llegaba el cortejo de la Hiniesta. En la Fundación Cajasol, la hermandad de San Pablo había montado otro gran altar. Fue tanto el público que se concentró, que muchos vieron subir a la Hiniesta por la rampa del altar desde Entrecárceles. Y encima, otro coche, quizá el mismo que el de Villegas.

Cuando llegó a su altar, comenzó el extraordinario concierto de la Banda Municipal y el pasacalles de música procesional. En el Centro ya no se cabía, como tampoco a las diez de la noche con los aficionados de las Tres Caídas y Virgen de los Reyes, al lado de la Catedral. Por fin se puede decir que el Corpus ha vuelto al lugar que se merece como fiesta mayor de Sevilla.

La Catedral, abierta de par en par

El templo metropolitano era este miércoles la casa de todos los sevillanos. La Seo se abrió de par en par para que los visitantes pudieran disfrutar de los pasos ya montados, la exposición de Murillo en el trascoro y la capilla de San Antonio o la de los objetos litúrgicos utilizados por el Papa San Juan Pablo II en su visita a Sevilla en 1993, que estaba ubicada en la capilla de San José. Fue de las pocas veces que cualquiera podía acercarse a ver la Catedral en todo su esplendor, iluminada y las capillas abiertas. La Custodia, ante el retablo mayor, adonde había que acceder sorteando bancos y público. Una odisea que mereció la pena. Si había público viendo los pasos, más había en la Capilla Real, para visitar a San Fernando en su día y a la Virgen de los Reyes. Lástima que la eucaristía por la festividad del Rey Santo se celebrara en el Sagrario por la mañana, después de la visita al patrón, que ayer mostró su cuerpo durante hora y media con la apertura de la urna.

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla