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Sierpes en la Semana Santa de Sevilla, una exposición fotográfica en el Mercantil

Todo fotógrafo lleva un Miguel Ángel Buonarotti dentro. El genio florentino sostiene que la escultura consiste en quitarle a la materia aquello que le sobra. Eso es lo que hacen los fotógrafos que exponen sus visiones de la Semana Santa en el Círculo Mercantil. Le quitan a la realidad de la Semana Santa todo aquello que le sobra gracias al encuadre y al clic. La aíslan del espacio y del tiempo. Y se centran en la calle Sierpes, la vía por donde pasaban las cofradías hace ciento cincuenta años, cuando se fundó ese círculo que vive momentos de esplendor gracias a la labor de quienes lo están situando en el espacio de la modernidad dentro de la sociedad civil sevillana.
La belleza será convulsa o no será, dijo André Breton. En la fotografía se palpa ese principio de forma más que evidente. En esta exposición nos encontramos fotos que nos emocionan hasta el límite del repeluco, de la reflexión o de la lágrima, del paréntesis que nos clava una imagen en el discurrir del tiempo.
Rafael Alcázar retrata ese summum del Romanticismo que supone la trasera del misterio de las Siete Palabras, José Javier Comas González marca el tiempo en el reloj de Calvillo mientras la foto une las dos Sevillas que se miran frente a frente en los dos hemisferios de la calle. Manuel Leal Adorna ha preferido la severidad de Santa Marta, de ese cortejo subido a un paso que camina incluso en la imagen fija, mientras Manuel Jesús Rodríguez Rechi, fotógrafo impenitente, duplica la Semana Santa en el espejo: Gracia por un lado y Amparo por el otro. Mariano Ruesga Osuna nos recuerda, con ese palio de la Virgen del Refugio, la visión de la Madre desde el balcón de la memoria.
El dúo Salazar Bajuelo nos trae una luz antigua, blanca, pura. Una luz sin adjetivos. Una luz que sirve para abrir las compuertas de la nostalgia en la misma tarde del Domingo de Ramos. Es la luz de la Amargura… Los nazarenos movidos de Sánchez Carrasco son eso mismo, la rapidez de la moda, del instante, del brillo que se aloja en los resquicios efímeros del momento. Práxedes Sánchez Mellado nos ofrece, directamente, la visión de Dios. El ojo del creador, cenital y abierto a la caída de la luz, se centra en el sacrificio de la Última Cena.
Manos en diagonal alineadas con el deseo, de los niños que esperan que se obre el prodigio: he aquí la foto sentida de Fran Silva. Antonio Talegón radiografía la Semana Santa en los ojos de la mujer que se clavan en el Cristo de los Negros, y José Antonio Zamora escribe un tratado de Teología con la mirada del Cristo muerto de las Cinco Llagas buscando un cartel de la Esperanza. Como para perdérsela…

Exposición de fotografía en el Círculo Mercantil / COMAS – RECHI

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