La Amargura tras su restauración / M. J. RODRÍGUEZ RECHI

RESTAURACIÓN DE LA AMARGURA

Todas las imágenes del regreso de la Virgen de la Amargura

Carrasquilla le ha devuelto los brillos de su última intervención realizada en 1996

Por
Actualizado:

Para muchos es la de las estampa en blanco y negro de 1954 cuando fue coronada y se convirtió en todo un icono; para otros, la Amargura que nunca conocieron a color. Ayer regresó más joven, más limpia y con veinticinco años menos de los que tenía aquel 9 de diciembre cuando fue retirada del culto. Sin fisuras y sin la oscuridad que había ocultado su belleza durante dos décadas y media, la hermandad de la Amargura presento ayer a su dolorosa que ha estado restaurándose durante casi dos meses de trabajos por Enrique Gutiérrez Carrasquilla en el interior del propio camarín de San Juan de la Palma. Allí, como en una especie de clausura de cincuenta y seis días, el restaurador le ha devuelto a aquel año 1996 cuando fue intervenida por los hermanos Cruz Solís.

Durante toda la tarde, desde las 19 hasta las 21 horas que estuvo abierto el templo, cientos de fieles y devotos se acercaron a San Juan de la Palma para volver a reencontrarse con la Amargura. Con su manto de camarín rojo y su saya blanca, con la corona de oro que es símbolo de este icono desde hace casi 66 años y con todos sus elementos que la enjoyaban. Así apareció al reencuentro.

Esta restauración ha sido mirada con lupa desde que, felizmente, la hermandad dio la noticia de que la Amargura iba a ser restaurado. Durante meses, muchos esperaban el regreso de imagen que no ocultaba la realidad de su rostro debajo de la suciedad. La intervención ha sido complicada, como bien asegura Carrasquilla que, la presentación del proyecto a los hermanos aseguró que «era imposible recuperar la policromía original, ya que tiene hasta tres encarnaduras superpuestas –desde el fatídico incendio de 1893-, ni eliminar algunos repintes porque se colocaron para cubrir en su momento lagunas en la policromía».

Con nuevas pestañas, quizás el elemento más diferenciador de esta intervención, que han sido sustituidas y reintegradas al completo. También, se han eliminado la suciedad acumulada y los alfilerazos de las vestimentas. Las manos recuperan su mejor versión y aquella grieta que le recorría todo el lado izquierdo del rostro ha sido tapada.

La Amargura tras la restauración de Gutiérrez Carrasquilla / M. J. RODRÍGUEZ RECHI

«Satisfacción enorme»

Por su parte, el hermano mayor, José María Pedernal, ha mostrado su «enorme satisfacción» tras los resultados de esta intervención. Así, ha asegurado a esta Casa que «una restauración es siempre un tema delicado, pero creemos que el proceso se ha desarrollado de una manera formidable. Hemos elegido al mejor profesional que había para la restauración, que además es hermano de la Amargura. Como hermano mayor y licenciado en Bellas Artes, creo que la restauración tiene un grado de perfección altísimo y es una obra maestra. Hemos puesto los avances de la técnica y de la tecnología al servicio de la hermandad.

Así, José María Pedernal destacó «además de las intervenciones menores que se han hecho anualmente, esta limpieza y restauración era la más importante del último cuarto de siglo». Con ello, sentencia: «Creo que hemos hecho lo correcto, siempre siguiendo los consejos de los expertos. Como hermano mayor, he estado siguiendo día a día la intervención y solo puedo decir que es una satisfacción enorme. Siempre he tratado de explicar a los hermanos que este paso era lo mejor para nuestras imágenes. Al final, tenemos la obligación de que nuestro patrimonio perdure y esta es la forma de hacerlo».

Desde hoy, la Virgen de la Amargura pasará a su antiguo altar de la capilla Sacramental junto a San Juan, recientemente intervenido. El día 16 de febrero, al inicio de su septenario, subirá altar mayor para presidir sus cultos.

La Virgen de la Amargura es el segundo de los titulares que se ha restaurado en la hermandad. Este martes día 4 ha sido retirado el Señor del Silencio en el Desprecio de Herodes para ser intervenido durante un plazo aproximado de diez días.