Quinario de las Penas / M. J. RODRÍGUEZ RECHI

Una nueva forma de ver el impactante altar de Las Penas de San Vicente

El quinario de las Penas, un culto que acerca la Semana Santa a Sevilla

Por  0:40 h.

San Vicente, como cada mes de enero, vuelve a convertirse en un palacio de luz. Un altar más propio de la Cuaresma, de los más espectaculares de cuantos se levantan en los templos a lo largo del año. Con un trabajo por detrás de varios meses, de hermanos que preparan desde el otoño un auténtico monumento religioso que invita a orar.

Cuando la luz artificial se apaga, los cirios iluminan las bóvedas, recordando a esos hermanos que ya no están entre ellos, lo que representan esos 200 puntos de luz colocados a la perfección, al milímetro. «Son tus penas, Jesús mío, mis tristezas más intensas», como refleja uno de los versos de las coplas de los versos al Señor de las Penas de Antonio Pantión.

El Señor de las Penas gana en altura, más despejado, junto a la Virgen de los Dolores y San Juan Evangelista, formando un conjunto único, mostrando al mundo las tres veces que Cristo cayó, con el dolor de una madre, con ese recuerdo a los que no están, pero consiguen que en estos días en San Vicente, estén todos juntos, en los días más importantes de la hermandad.

No faltan los detalles del clave rojo, colocado por Ramito desde hace más de cincuenta años, con esa flor suelta entremezclada con el verde, la cera grande para ofrecer un impacto de aparentar aún más luz de la que lleva, con la cruz de carey y plata que contiene una hermosa historia, la túnica de Amadeo, pero sobre todo, el espíritu de una hermandad que no alcanza los 2.000 hermanos, y con un alma grande. Son los días de las Penas en San Vicente. 

Quinario de las Penas / M. J. RODRÍGUEZ RECHI