Vía Crucis 2013: Las otras "magnas" de Sevilla
Vía Crucis 2013: Las otras "magnas" de Sevilla 12613

Vía Crucis 2013: Las otras “magnas” de Sevilla

Por  0:12 h.
Grabado del Santo Entierro Grande

El 29 de marzo de 1850, Sevilla vivió un acontecimiento histórico. Por primera vez se celebraba un Santo Entierro Magno en la ciudad, coincidiendo varios pasos en las calles de Sevilla el mismo espacio y lugar. A partir de ese momento, en todos estos años, Sevilla ha vivido numerosas procesiones extraordinarias pero tan sólo en catorce ocasiones han participado más de una cofradía. Diez Santo Entierro Grandes y otras cuatro procesiones magnas por diferentes efemérides, que dejaron estampas inéditas. La primera de la que se tiene constancia fue el 12 de septiembre de 1800, cuando salieron de forma extraordinaria varios pasos para pedir que acabara la epidemia de peste que asolaba la ciudad.

Por su parte, el 29 de marzo de 1850, con motivo de la presencia de los Duques de Montpensier, se convocó a todas las hermandades a participar en una magna procesión en la que acudirían por orden cronológico las imágenes cristíferas. Esto, a su vez, serviría de revitalización de la Hermandad del Santo Entierro.

La idea gustó y, tan sólo cuatro años más tarde, en 1854, las infantas de España y, de nuevo, los Duques de Montpensier, volvieron a ser artífices de un nuevo Santo Entierro Magno. Tuvieron que pasar 36 años para volver a celebrar un acontecimiento de esas características. De nuevo, el Santo Entierro organizó una procesión magna, que volvió a repetirse en 1898, 1910 y 1920.

La Macarena, sin palio, en la procesión extraordinaria de 1946

Congreso Mariano y Patronazgo de la Virgen de los Reyes

Con motivo de la Exposición Universal de 1929, se celebró el Congreso Mariano Hispanoamericano. En la iglesia del Salvador se organizó una exposición en la que participaron siete dolorosas en sus palios y dos de gloria. También se organizó una procesión mariana en la que participaron la Virgen de los Reyes y varias imágenes que fueron referentes devocionales durante la época del Descubrimiento.

Años más tarde, en 1946, con motivo del patronazgo de la Virgen de los Reyes, se organizó una procesión magna en la que participaron la Macarena, la Amargura y la Virgen del Valle. Lo curioso es que salieron en sus pasos pero sin palios. También salieron la Reina de Todos los Santos y la Virgen del Amparo.

Sólo dos años después volvió a celebrarse un Santo Entierro Magno, que fue pasado por agua.

El Gran Poder, en el Puente de San Bernardo, durante las Misiones de 1965

1965: las Misiones y un Santo Entierro

El de 1965 fue el año en el que salieron un mayor número de imágenes de forma extraordinaria. Primero, por la celebración de las Santas Misiones Generales a los barrios del extrarradio de la ciudad y, segundo, por la organización de un nuevo Santo Entierro Magno.

El primero se organizó a instancias del cardenal Bueno Monreal, que quiso contar con las cofradías para engrandecer un gran evento de la Iglesia. Hasta 70 imágenes acudieron, en andas, de forma sencilla como pidió el cardenal, hasta lugares tan lejanos como el barrio de Las Candelarias o el Polígono de San Pablo. Respecto al Santo Entierro, se organizó con motivo del XXV aniversario de la última reorganización de esta hermandad.

Santo Entierro Magno de 2004

1992, otro año para la historia

En 1992 volvió a celebrarse un Santo Entierro Grande, con motivo de la Exposición Universal de 1992, por el V Centenario del Descubrimiento y Evangelización de América. Ese mismo año se organizó la exposición “Los Esplendores”, que se dividía en tres escenarios y temáticas: “Los Tesoros” (con enseres de las cofradías), “La Pasión” y “Las Glorias”. Por su parte, en la Catedral se organizó la exposición “Magna Hispalensis”.

La última procesión magna fue en 2004, con en Santo Entierro Grande con motivo del IV Centenario de las Constituciones Sinodales del cardenal Niño de Guevara, en la que se regula la estación de penitencia a la Catedral.

Y ahora, nueve años después, Sevilla volverá a vivir una procesión magna, completamente inédita, con el Vía Crucis con motivo del Año de la Fe. En 200 años, sólo ha ocurrido 14 veces.