La Esperanza Macarena / J. M. SERRANO
La Esperanza Macarena / J. M. SERRANO
LA ALBERCA

Romance de tu guapura

Ninguna belleza es superior a la de la Esperanza, que me saca este torpe piropo incontenible en mi soledad de agosto frente a Ella
Por  12:13 h.

Pero qué bonita eres, Dulcinea de San Gil, hilandera de Velázquez, doña Jimena del Cid y Piedad de Miguel Ángel. Eres pupila de Bécquer, eres la Beatriz de Dante. Pero qué bonita eres, para Bernini eres Dafne, Dama de Baza y de Elche, eres la Ofelia de Hamlet, mil y una noches al verte los ojos de Sherezade. Telethusa que no duerme, Atenea de las artes, Helena, Ariadna, Penélope, Victoria de Samotracia, pero qué bonita eres, eres Soledad lorquiana, Julieta cuando se muere, faraona soberana, gran esfinge de Guizé, Nefertiti la egipciana, Madonna de Rafael, la cazadora Diana, la Concepción de Murillo, la diosa Venus de Itálica, de Boticcelli y de Milo. En Mileto fuiste Aspasia, Antígona para Esquilo, en la libertad estatua, en Goya fuiste un estilo y del Toboso en la Mancha. En Valdés Leal, chuchillo, en Zurbarán una Santa, Afrodita en el Olimpo, en Egipto Cleopatra, para Cervantes molino, la más Preciosa gitana, para Quevedo un suspiro, para don Juan no alcanzada, para don Álvaro el sino, para Leonardo pintada con una sonrisa en vilo, y en Calderón de la Barca eres el sueño perdido que Segismundo te canta. En Macondo te han escrito y te han perdido en la Arcadia, eres en Ocnos un mito y en Carmen Laffón, Doñana. Pero qué bonita eres, Zenobia juanramoniana, costumbrismo de Esquivel, la Guiomar machadiana, anhelo de Montañés, quimera de la Roldana, paz de Cansinos Assens, la muerte rauda de Sawa, de Montesinos la miel, eres la reina de Juana, el león de Rafael, un Rodrigo de Triana con voz de Lole y Manuel, América en esmeraldas, el Gallo en el redondel, pentagrama en Font de Anta, nenúfar verde en Monet, el velo de Santa Ángela, estatuario de José y del Niño de la Palma, cartucho de Pepe Luis, la media de uno de Camas, el amor de Almutamid, el Pali por sevillanas, luna creciente de abril, Caracol con sus campanas, Pastora con su mandil, el cuerpo de la Giralda, pesares del Peregil, el mástil de la guitarra, la velilla del candil, seguiriya de la fragua, carbonería febril ardiendo en la calle Parras, Vallejo roto en San Luis, un tango de Aurora Vargas, la soleá de Joaquín, un muletazo del Paula, que ni Antonio el Bailarín, bailó jamás como bailas. Eres la musa de Albéniz, en Turina eres sonata, una cantiña del Beni, la vida breve de Falla, la cabal de Franconetti, amor brujo y serenata, las aguas del río Betis, la luz de la Madrugada, la noche alumbrando el cenit y ocaso de la mañana. Eres más bella que nadie, eres la que siempre gana, eres el eco que truena en la maleta italiana que nos puso la sentencia de padecer cinco llagas. Eres la mayor almena del castillo que nos guarda, la cumbre de la belleza de esta tierra de Esperanza. Por eso aquí a las mujeres que son guapas por condena no les decimos bonitas: las llamamos Macarena.

Alberto García Reyes

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