EL FOTOMATÓN

Señales para la Madrugada

Por  1:00 h.

Esta es la solución que el Ayuntamiento aplicará a la Madrugada. Señales claras por todas las esquinas: «Nazarenos, no corred». Prohibido salir pitando con el capirote puesto. Multa al canto para quien pegue la espantada… La placa es real. Está puesta en la travesía de un pequeño pueblo del Pirineo catalán con la intención de restringir las carreritas de los niños cuando salen del colegio ante el peligro que supone su algarabía para los conductores que atraviesan la aldea, que se llama Guils de Cerdaña y tiene 300 habitantes. Todos independentistas, por cierto. A lo mejor la señal va también por ahí: prohibido najarse de España. Pero tiene un toque sevillanísimo, no sólo por los capirotes, sino porque mientras en Cataluña se está montando la de Dios es Cristo con los secesionistas y todo el país anda pendiente del furgón de Soto del Real en el que viajan los sediciosos de ANC y Omnium Cultural o de las cartitas que van y vienen entre Rajoy y Puigdemont, aquí sólo se habla del Martes Santo al revés, que se ha ejecutado sin referéndum.

La procesión va por dentro casi siempre, pero en los corrillos cofradieros de Sevilla la procesión suele ir por la espalda. El que se va de la conversación sale trasquilado. En cuanto te das la vuelta, te crujen. Todo se habla por la nuca en la ciudad de los trotaconventos. Algunos artistas de la cuestión incluso despellejan a sus amigos en cuanto van por el tercer vaso. Y al día siguiente llaman por teléfono al despellejado para contarle que no veas cómo te pusieron ayer, qué tíos más impresentables, menos mal que yo me fui porque si no ahora estarían diciendo que yo también te dije de todo y palabrita del Niño Jesús que yo lo único que hice fue defenderte. En la ojana de Sevilla hay fundamentalmente dos tipos de cobistas: los que piensan lo contrario de lo que dicen y los que dicen lo contrario de lo que piensan. Abundan los especialistas en hacer el Puigdemont: a unos les dicen que sí y a otros les dicen que no. El problema de la carrera oficial al revés con el que sí, que no, es que caiga un chaparrón. Dios no lo quiera. Pero el debate principal de las tabernas es la independencia del Martes Santo y las propuestas que se están estudiando para solucionar la Madrugada. Farolas led que se apagan desde los ciriales al tío de la escalera, cámaras con ultrarrayos, altavoces tridimensionales, cambios de  turno en la Campana —otra ensaladilla cuando usted pueda—, remodelación de los itinerarios, modificación de la carrera oficial… Propuestas hay a manojos, pero los tertulianos no se ponen de acuerdo. En la ciudad en la que todo el mundo opina pero cada vez son menos los que hacen algo, cualquiera que tome una decisión se convierte en víctima inmediata de las murmuraciones. Por eso lo mejor es aprender de los catalanes, que están asistiendo a unas carreritas verdaderamente peligrosas en los últimos días: las de las empresas que han salido echando leches, o cava, del territorio estelado. Andalucía no ha tenido suerte para acoger a ninguna de las compañías del éxodo, y eso que aquí todo son ventajas fiscales, pero Sevilla no puede dejar escapar la oportunidad de recibir las señales pirenaicas de prohibido embalarse con el capirote puesto. Ahí se acaba el problema de la Madrugada. Y hay materia prima para la ración que más se ve por los mostradores porque es la más barata: lengua en salsa.

Alberto García Reyes

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