El palio de la Virgen de la Angustia de los Estudiantes por la Avenida / J. M. SERRANO
SEVILLA Y AMÉN

Un Consejo por derecho

Por  8:01 h.

Las formas de la Semana Santa no pueden ser nunca más importantes que el fondo. Y a veces se fomentan polémicas que perjudican la esencia de nuestra religiosidad. El lío del Martes Santo al revés es un caso de libro. Los hermanos mayores de las cofradías que hacen estación de penitencia durante esta jornada acordaron el año pasado, con toda legitimidad y con la única intención de evitar problemas de seguridad que se venían agravando paulatinamente, comenzar la carrera oficial en la Catedral y terminarla en la Campana. El resultado del experimento fue bueno porque se eludieron los escollos que estaban enquistados, como la famosa pescadilla que confinaba al público en el Centro y colapsaba las salidas, o los retrasos que por razones meramente físicas provocaban algunas hermandades. El crecimiento de los cortejos ha cambiado la fisonomía de toda nuestra Semana Santa y eso obliga a tomar medidas para adaptar las nuevas dimensiones de las cofradías a los itinerarios y los cruces. Hasta ahí, todo perfecto.

Sin embargo, el recorrido a la inversa del Martes Santo dejaba cierto regusto incómodo entre la mayoría de los cofrades. Porque una cosa es la evolución natural y otra la transformación radical de un rito. Era una solución buena para las hermandades del día, que mejoraban de manera innegable sus estaciones de penitencia. Pero no era la mejor solución para la Semana Santa. Por eso Francisco Vélez decidió presentarse a las elecciones del Consejo con la propuesta firme de recuperar el sentido original buscando una nueva fórmula. Y ganó. Así que estaba obligado a cumplir con su palabra porque así se lo había encomendado una mayoría de las hermandades de Sevilla. Lo cómodo en un caso así era hacerse el olvidadizo después de las votaciones y esquivar el problema. Pero Vélez ha sido consecuente, y muy valiente, apostando por una propuesta nueva que devuelve el Martes Santo a su esencia y que, además, mejora la anterior. Lo que ha presentado el Consejo es un plan por derecho, no sólo porque la carrera oficial se hará en el sentido tradicional, sino porque está meticulosamente trabajado hasta tal punto que tanto el Ayuntamiento como el Arzobispado lo han respaldado. No es una improvisación, sino una propuesta de nivel, que además se ha puesto sobre la mesa sin alentar el conflicto y sin imposiciones autoritarias.

Es lógico que los hermanos mayores afectados necesiten tiempo para analizar el nuevo plan e incluso que sigan defendiendo su idea de hacer la estación desde la Catedral a la Campana. Están en su derecho y hacen bien en exponer sus dudas. Pero lo que no puede negarse es que el Consejo ha cumplido con su función, aunque algunos hayan intentado debilitar sus competencias o incluso menoscabar su jurisdicción, y que ahora la discusión ya no se centra en que la única opción viable es el Martes Santo al revés. Ahora hay otra manera seria de afrontar el problema. Y lo mejor que pueden hacer todas las partes es acabar cuanto antes con este pleito para que, de aquí en adelante, hablemos de Semana Santa de verdad, no de su tramoya. Hablemos de Dios, no de nosotros.

Alberto García Reyes

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