Presentación del cartel de la Macarena, de Manolo Cuervo / VANESSA GÓMEZ
EL RECUADRO

Un cartel para la Esperanza

«Criticar carteles en Sevilla es algo así como hablar del tiempo para los ingleses: lo da la tierra y es de buen tono»
Por  0:05 h.

Llega el tiempo de Cuaresma, el tiempo de las torrijas; llegan las croquetas de bacalao a Casa Ricardo; llega el tiempo de los naranjos en flor; de la pancarta de los capirotes en la Puerta Carmona o de los capirotes propiamente dichos colgados en las centenarias tiendecitas de la Alcaicería donde te los hacen a medida y de rejilla si quieres, como las mecedoras antiguas: de rejilla. Y llega el tiempo de los carteles. Si en Cuaresma no perteneces a una tertulia que edita su cartel de Semana Santa, o eres de una cofradía que saca su cartel de Semana Santa, o no vives en un barrio que publica su cartel de Semana Santa, no eres nadie en Sevilla. Si no somos capaces de ponerle el “numerus clausus” a los siete mil millones de nazarenos que sacan algunas cofradías, ¿cómo vamos a meter en cintura este desmadre de cartelería semanasantera? De algo tienen que vivir las imprentas. Y de algo hay que hablar en la Muy Cartelística Ciudad de Sevilla. Criticar carteles en Sevilla es algo así como hablar del tiempo para los ingleses: lo da la tierra y es de buen tono. Así que si ayer a usted no le hablaron, a favor o en contra, del cartel que ha sacado la Hermandad de la Esperanza, no es nadie o es un guiri que no tiene nada que ver con nuestros ritos de la Cuaresma, entre los que, naturalmente, entra en naqueramiento sobre los carteles, empezando por el del Consejo de Cofradías y terminando por el de Fiestas Primaverales que edita el Ayuntamiento.

¿Y saben lo que les digo, hermanos y junta de gobierno de Aquella Que Está en San Gil? Que encarga un cartel de Semana Santa a Manolo Cuervo y te sacarán los ojos. O los colores de las latas de pintura. Sobre todo si el mismo día Reyes de la Lastra presenta su clásico paño de Verónica para la hermandad del Valle. Yo no sé lo que le han comentado a usted, pero a mí los lectores habituales, sonsacándome, me han breado a mensajes sobre el cartel de Manolo Cuervo. Que si los pusiera todos, me harían falta dos recuadros. O tres. Vaya aquí una antología de sevillanas ocurrencias, algunas con bastante gracia, o con toda la guasa, tela de guasa de la tierra, sobre el cartel “pop” de La Que Está en San Gil. Un lector me dice: “Ya no son los maestrantes los únicos. El cartel de la Macarena parece un anuncio de pinturas de Muñoz Camero”. Otro añade: “Horror macareno. El pintor se cabreó con la lata de pintura”. Y una lectora: “Parece que ha pasado un gamberro y ha lanzado un bote de pintura a la cara de la Virgen y a su Inmaculado Corazón”. Esto del Inmaculado Corazón creo yo que va por el otro cartel, muy parecido al ahora presentado, que Manolo Cuervo pintó en el 2015 para la Hermandad de la Hiniesta con la cara de la Virgen de San Julián, en el 450 aniversario de la cofradía. Pero sigamos con los comentarios, con las voces del tendido, con esto clásico de la polémica sobre un cartel. Otro lector me dice: “Con esos chorreones de pintura, parece que el artista le ha puesto un código de barras a la Virgen, quizá por la cuestión de la Protección de Datos”. Guasa tela.

¿Y saben lo que les digo yo por mi cuenta? Que enlazo este cartel con el que más me gusta de todos los que históricamente se editaron de Semana Santa. Para mí que en la ciudad tradicional el cartel de Manolo Cuervo enlaza con el antológico que Juan Miguel Sánchez (1900-1973), también con el motivo de la Madre de Dios que está cabe el Arco, pintó para la Semana Santa de 1930. Tan revolucionario en su momento como su diseño del palio de la Virgen de los Ángeles de Los Negritos, pero que es ya un clásico. En la Semana Santa hay veces que no es barroco todo lo que reluce. Y lo de Cuervo es como un Juan Miguel Sánchez puesto al día. Para gustos, colores. Aunque sean de Muñoz Camero. Ahora, que lo que yo no le perdono es que haya puesto “Macarena” en vez de “Esperanza”: Esperanza Nuestra. Como canta el himno que escribió Caro Romero: “La Virgen de la Esperanza,/entre Rosario y Sentencia,/bajó del cielo a Sevilla/para hacerse Macarena”. Los viejos macarenos le llaman Esperanza. Porque lo es y porque nos la da siempre. Así que el reparo que le pongo al cartel de la polémica del día es que cuando la gente lea lo de “Macarena” se van a creer que no lo ha pintado Manolo Cuervo, sino Los del Río.

El cartel «pop» de Manolo Cuervo para la Macarena

Antonio Burgos

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