El Consejo aplaude la retirada de las catenarias «por su efecto estético»
La Virgen de los Dolores del Cerro pasando por una la calle San Fernando llena de catenarias / ABC
ANTOLOGÍA DEL RECUADRO DE ANTONIO BURGOS

Cofradías de presión

«¿Que eso significaría que las cofradías se meten en política, el lagarto, lagarto de los cobardones, que mucho hablar del testimonio cristiano, pero muy poco dar la cara por él y mucho crear una comisión y seguir poniendo la mano para las subvenciones?»
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Publicado el 30 de marzo de 2009. Diez años sin catenarias en la Avenida de la Constitución.

La portada del ABC de ayer ponía: «Las catenarias se retirarán en Semana Santa tras la presión de las cofradías». ¿Quién va a negar ahora que las cofradías son un grupo de presión? Ya lo dije: el lobby judío no manda nada en Nueva York al lado de lo que mandan las cofradías en Sevilla. Si quieren una prueba del 9, respondan: ¿usted sabe cómo se llama el presidente de la Diputación? ¿A que no? ¿Pero a que en cambio sabe cómo se llama el presidente del Consejo de Cofradías?

—Sí, hombre, Arenas. El ganador, no el que queda a comer con setecientos y luego se va a Almería. El único Arenas que gana elecciones en Sevilla.

Las cofradías son un poder y el presidente de su Consejo, una autoridad. Y cuando se lo proponen, mandan tela. A los cables del tranvía me remito, porque lo de catenarias es una modernez que no les pega nada a los capillitas. Con lo clásicos que quieren ser, deberían decir cables del tranvía, y no catenarias. El caso es que las quitan. Es como lo de Juan March y la República: «O la República acaba con Juan March o Juan March acaba con la República». Aquí ha sido: «O las cofradías acaban con las catenarias o las catenarias acaban con las cofradías».

—¿Y a usted, qué le parece?

Pues me parece que me voy a ir al final de la calle Alfonso XII, a la esquina de San Laureano, me voy a sentar en la Piedra Llorosa, y como el alcalde García de Vinuesa voy a decir: «¡Pobre ciudad, pobre ciudad!». Pobre ciudad que no sabe ni lo que es, ni lo que tiene, ni lo que representa, ni lo que significa. Pobre ciudad que mata mosquitos a cañonazos y catenarias a asambleazos de hermanos mayores, y que se deja ir vivos los problemas más gordos, ante los que muestra todo su conformismo y resignación, cuando no su cobardía, claudicación y hocicamiento. ¿Cuánto va a costar quitar los cables del tranvía, porque las cofradías lo piden? Da igual: convida CAF, que es la empresa que construye los vagones. Pero CAF lo sacará de algún lado: ojo, que se llama CAF, no es una ONG. Esa convidá a retirada de cables del tranvía la cargarán en alguna factura, y no quiero mentar la soga en casa de los ahorcados por las falsas.

Como Caracol el del Bulto le decía a la famosa locomotora de vapor en Atocha, a mí me gustaría que esa presión de las cofradías sobre el Ayuntamiento la echaran también para solucionar problemas más importantes que cuatro cables del tranvía. Que ya que tienen tanto poder, ejerzan esa presión para que empiecen las obras de las restantes líneas del Metro. Que la ejerzan para que termine el desprecio del Ayuntamiento por los olvidados distritos que no votan mayoritariamente al PSOE, como Los Remedios o Nervión. Que ejerzan esa presión para que de verdad se pongan soluciones efectivas a la crisis.

¿Que eso significaría que las cofradías se meten en política, el lagarto, lagarto de los cobardones, que mucho hablar del testimonio cristiano, pero muy poco dar la cara por él y mucho crear una comisión y seguir poniendo la mano para las subvenciones? ¿Y no se meten las cofradías en ingeniería, como los cables del tranvía, que son un problema de ingeniería y no de priostía? Cables del tranvía por cierto que antiguamente se subían con una caña muy larga cuando pasaban las cofradías y no ocurría nada. Junto a los palios iba el tío de la caña, levantaba los cables, y listo. Y en La Campana había una caña permanentemente, en la esquina de El Ocaso, levantando los cables mientras pasaban cofradías. Pero entonces eran cofradías de botellín y ahora son cofradías de presión. ¿No van a tener las cofradías tan buena relación con Cruzcampo, querido Julio Cuesta, si son de presión? De grifo, vamos. Y algunos cofradones que yo sé, de tanque de salmuera.

Antonio Burgos

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