La consejera Rocío Ruiz en la toma de posesión / EFE JULIO MUÑOZ

Consejera, ¡vivan los rancios!

Ese "dios" que usted escribe con minúscula, como si fuera Apolo y no el Gran Poder, Jesús el Rico o el Cristo de Mena. Porque su habilidad ha sido infinita para quedar mal de un golpe con toda la Andalucía cofradiera
Por  14:07 h.

Pues empiezan ustedes bien, señores del Gobierno del Cambio. Al primer tapón, zurrapa. Zurrapa de Aljaraque, donde ha sido profesora de Instituto doña Rocío Ruiz, consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación. De Ciudadanos ella. ¿De Ciudadanos o de Podemos? De otra manera no se explica cuanto dice en esa puñalá trapera en forma de tribuna de opinión, “Las monedas de Judas”, que publicó en un periódico de Huelva hace cinco años y que ahora ha sacado a la luz un alma caritativa desde la traición de las hemerotecas. Precisamente ahora, cuando el presidente Moreno en su acuerdo de investidura con Vox se comprometió a “apoyar y promover la Semana Santa”. Mejor que hubiera firmado con Vox que sus consejeros se comprometían a no atacar a la Semana Santa ni a propagar los habituales tópicos demagógicos y ateos sobre la conmemoración de la Pasión de Cristo, seña de identidad de Andalucía y de nuestra religiosidad popular.

No sé cuántas ni qué Semanas Santas habrá visto doña Rocío Ruiz. Pero ni un cronista despistado de un periódico americano ensarta tantos vulgares tópicos contra nuestra religiosidad. Me parece que si ha visto alguna Semana Santa andaluza no se ha enterado de nada. O no se ha querido enterar, desde la idea preconcebida de los clichés de la ultraizquierda quemacuras. Yo, la verdad, tras leer el artículo de doña Rocío Ruiz, me siento orgullosísimo de que me guste la Semana Santa hasta el punto de que la he pregonado en Sevilla. ¿Y sabe usted lo que le digo, consejera Ruiz? Que si nuestras estaciones de penitencia son “desfiles de vanidad y rancio populismo cultural”, pues media Andalucía y también la otra media está encantada de ser rancia cuando en la primera luna llena de la primavera conmemoramos, que ahí está la cuestión que usted quizá desprecia, la Pasión de nuestro Salvador. De Dios hecho Hombre. Ese “dios” que usted escribe con minúscula, como si fuera Apolo y no el Gran Poder, Jesús el Rico o el Cristo de Mena. Porque su habilidad ha sido infinita para quedar mal de un golpe con toda la Andalucía cofradiera. No con Málaga o con Sevilla, no: con toda Andalucía. Claro, por algo la han hecho a usted consejera de Igualdad; porque con su escrito lo mismo agravia al cofrade de Huelva que al de Córdoba. Igual les da a todos.

Y también estamos muy orgullosos, consejera, de que haya “gente que se autoinflige castigos y se destroza la columna por cargar a cuestas enormes trozos de madera decorados con costosos vestidos”. ¡Usted no sabe lo que es una levantá a pulso a golpe de martillo o de campana! Usted no sabe cómo nos emocionamos cuando vemos ese “trozo de madera” con que Juan de Mesa esculpió a Dios, y avanza con paso de Hombre llevado por esa gente que no se destroza la columna, porque el andar de un paso, racheando el andar divino, es un arte que usted no está capacitada para degustar desde la emoción de la Fe. Lo siento, señora Ruiz: le falta paladar. La acompaño en el sentimiento. Porque no ha entendido usted absolutamente nada en toda su vida, y eso que pasa ya de la cincuentena. Por eso dice: “Me quedo con la fiesta pagana que favorece el turismo y llena la caja de los bares y tabernas, la música escandalosa y bullanguera, el espectáculo frívolo y algún que otro espíritu puro. Pero ya está. No me vendáis la burra de la religiosidad profunda”. Pues sí, le vendemos la Burra: La Borriquita que sale en tantos sitios el Domingo de Ramos, y donde tantos niños empiezan a vivir en lo hondo de su alma cuanto usted, por ignorancia y desprecio, no quiere comprender. En cuanto a la “música escandalosa y bullanguera”, ¿usted ha oído acaso “Coronación de la Macarena” o “Soleá, dame la mano”? Oìgalas y después hablamos. Mire: esto no es “un entretenimiento de la plebe, devotos que confunden la Religión con el protagonismo. Tribuna, escaparate, hoguera de las vanidades”. Esto, lo dijo Romero Murube, otro rancio populista, es “Dios en la ciudad”. Señora consejera de Igualdad: si es por Igualdad, igual nos da lo que diga, porque sólo quiere ofender nuestros sentimientos. ¡Mire cómo eso no se atreve a decirlo de Mahoma y de “esa espléndida, avanzada y culta civilización árabe” que tanto admira y donde ahorcan a los homosexuales y lapidan a las mujeres!

Antonio Burgos

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