La sombra del Nazareno de La O proyectado en el antiguo Faro de Triana / J.M. SERRANO
ANTOLOGÍA DE LA SEMANA SANTA DE ANTONIO BURGOS

El maniguetero de La O

«El maniguetero sabe que nadie se fija en él, porque todos miran al Cristo, a la Virgen que escoltan, con esplendor de cofradía formada cuando pasan por los palcos, con apreturas de pisotones en la estrechez de una entrada de saetas y luna alta»
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En tardes de Viernes Santo, con la ciudad sosegada y en calma, cuando desde una carretera calle Varflora de corbatas negras de Luis Rodríguez Caso y de José Ignacio Jiménez Esquivias iba a una Triana de Cachorro y puente, y después a la ancha marea de San Jorge, el arrabal viniéndose a Sevilla con sus cofradías, he visto pasar muchas veces esa delantera del pasocristo de La O por la esquina de Cuesta.

En esa delantera yo vi una tarde de tristeza y crespones negros la vara de Ramón Martín Cartaya. Y seguro que esa delantera también llevó un año luto por el trianerísimo Vicente Flores. Crespones probablemente mojados en la tinta china de la escribanía de la Asociación de la Prensa o de la Peña Trianera, una plumilla dibujando cartuchos de pescado de Pepe Luis o goles de Arza o Luis del Sol.

Iba camino de Sevilla el paso del Nazareno, padre y maestro de Triana. Por este Nazareno cargado con la legendaria cruz de carey, cruz de galeones y de jarcias indianas en el muelle, La O fue madre y maestra de las cofradías de Triana. La primera que cruzó el puente de barcas y plantó su cruz de guía, como pendón de conquista, en la Puerta de Triana. Cofradiera cabeza de puente. Pasan el puente, pero las cofradías trianeras no entran en Sevilla hasta que traspasan la soñada Puerta, en la esquina de Santas Patronas y Cantarranas.

Iba camino de Sevilla el Nazareno de Triana, vencidos sus hombros por la cruz de carey, y yo lo veía pasar desde la larga vuelta de la esquina de Cuesta, frente a la cancela del Callejón de la Inquisición y el enorme zapato blanquimarrón de la muestra de la alpargatería. Pero nunca me fijé en este nazareno que va en la delantera, vacío de macho de cartón el antifaz de su túnica morada, negros guantes sobre la manigueta. El maniguetero es como criado o ayuda de cámara de un Cristo o una Virgen, con la librea de su antifaz de penitente. Escuela de humildad ese sitio en una cofradía. El maniguetero sabe que nadie se fija en él, porque todos miran al Cristo, a la Virgen que escoltan, con esplendor de cofradía formada cuando pasan por los palcos, con apreturas de pisotones en la estrechez de una entrada de saetas y luna alta.

Ahora me pongo otra vez, en la tarde trianera del Viernes Santo, donde estaba un viejo corral de la calle San Jorge, Alfarería pregonando en cerámicas sus lozas finas. Pasa el Nazareno de La O. Y sigue yendo en la delantera, guantes negros, antifaz sin macho, un maniguetero anónimo, que ahora sí que ha alcanzado gloria imperecedera. El maniguetero de La O se ha ido a hacer la definitiva estación junto a su Nazareno. Venía el otro día su papeleta de defunción. Se llamaba Joaquín. Era soltero. Sus hermanos y sobrinos anunciaban su muerte al orbe trianero. Y bajo su nombre, como el título de nobleza con Grandeza de Triana que realmente era, inmemorial de Viernes Santos de lluvia en que no pudieron salir, o de aquel otro en que el palio de la Virgen se refugió en los soportales del Mercado de Entradores, o de aquella misa del padre González Ruiz sobre una batea del muelle cuando la riada, ponían su verdadera gloriosa profesión, condición y patria: «Maniguetero de Nuestro Padre Jesús Nazareno de La O». Óle.

Si el Nazareno de la O quiere, iré el Viernes Santo a verlo pasar, un año más, por la esquina de Cuesta. Y me quedaré con la duda al ver la delantera del paso. De los dos nazarenos sin macho en el antifaz, ¿cuál es el que no fue en la vida otra cosa que maniguetero de Nuestro Padre Jesús Nazareno, y así se lo pusieron en la esquela, y ahora, como todos los años, vuelve a Triana para escoltar los hundidos hombros de Dios bajo el peso de la cruz de carey o de la cruz del tiempo irreparable?

Antonio Burgos

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