El Cristo de las Penas de San Vicente y la Virgen de los Dolores / M. J. RODRÍGUEZ RECHI
ANTOLOGÍA DE LA SEMANA SANTA DE ANTONIO BURGOS

La cartera de Juan Carrero

«Es que Juan Carrero será a la Historia de las Cofradías lo que Ortiz de Zúñiga o Velázquez y Sánchez a la Historia de Sevilla. Nos deja esa obra monumental, «los Anales de Carrero», aparte de su utilísimo «Diccionario cofradiero»
Por  0:05 h.

PERTENEZCO a la generación que vio la primera salida de Santa Marta, a Rafael Franco mandar a la cuadrilla de Los Ratones, a Marta Serrano cantar saetas desde su balcón macareno. La generación que aún oyó la música montada de Artillería 14, de Sagunto 7, los timbales y clarines de los caballos de la Policía Armada. La generación que vio a Manolo Ponce levantar la cofradía de San Benito o los focos de los buques de la Armada iluminando a la Esperanza cuando venía por el puente. La generación que lo aprendió todo de la Semana Santa en la calle, viendo cofradías, escuchando a los mayores, andando Sevilla de cabo a rabo con el programa de «El Correo» como única brújula, antes que Filiberto Mira inventase el cuadrante del Programa de ABC.

Aquella generación apenas tenía libros donde aprender de cofradías. Por los resúmenes de historia del programa o por los artículos de don Santiago Montoto sabíamos que había un libro que le decían El Bermejo y otro que era El González de León. Ninguno de nosotros los había tenido entre las manos. Todo lo más habíamos llegado a conseguir «Cruz de Guía», que Manuel Sánchez del Arco había publicado el año que nacimos, y donde sí que aprendimos de hermandades gremiales, de pasos por el puente de barcas y de desamortizaciones, de hermanos de luz y hermanos de sangre, de reducciones y refundaciones.

De aquellos años a hoy, la historia y la literatura cofradieras han contemplado una floración como no hubo otra. Si el XX fue el Siglo de Oro para las cofradías sevillanas, más para su bibliografía. En el último tercio del siglo XX se ha publicado sobre la Semana Santa de Sevilla mucho más que en toda su historia. Con rigor unas veces, con excesiva alegría otras. Obras fundamentales o absolutamente prescindibles. Teorías sociológicas, estudios lingüísticos, antologías, historias particulares y generales, tratados sobre su patrimonio artístico.

Y hubo un hombre enviado por Dios, cuyo nombre era Juan, que recopiló y revisó todos estos saberes científica y sistemáticamente en sus «Anales de las Cofradías». Acudió a los libros, a los archivos, a las hemerotecas. Puso negro sobre blanco todos los saberes cofradieros de antaño y hogaño. Y sin el pecado de los investigadores profesionales, que es la soberbia. Este sencillo hombre de Sevilla y de su cofradía de Las Penas de San Vicente, llamado don Juan Carrero Rodríguez, lo hizo con la humildad del verdadero sabio, sabedor del tesoro documental que tenía entre las manos, cauto a la hora de echar campanas al aire, de poner paños al púlpito y de dar cuartos al pregonero, ¿será por pregoneros?

El analista Juan Carrero, mi respetado vecino, se nos ha ido. Aún lo estoy viendo por las esquinas de Bami, ceremonioso y cariñoso vecino que iba como a pedir la venia en vez de café en el Bar Timonel, con su cartera en la mano. Cartera colegial de estudiante aplicado que prepara un parcial con los apuntes que lleva dentro. He puesto «analista» y no es que Carrero trabajara en el laboratorio del Virgen del Rocío, por no salir del barrio. Es que Juan Carrero será a la Historia de las Cofradías lo que Ortiz de Zúñiga o Velázquez y Sánchez a la Historia de Sevilla. Nos deja esa obra monumental, «los Anales de Carrero», aparte de su utilísimo «Diccionario cofradiero». Se ha ido el analista, pero nos ha dejado, legado de sevillanía, de rigor, de trabajo, los papeles de su cartera, hechos libros fundamentales. Cartera que ahora que ya no la veré más por la esquina de la calle Castillo de Algo me recuerda la de otro genio de su hermandad de Las Penas. La cartera donde el maestro Antonio Pantión llevaba las partituras de las marchas que por la Cuaresma nos tocaba durante la misa en el armonio de Portaceli a aquellos muchachos que no tuvimos, ay, los libros de Juan Carrero para aprender a amar a Sevilla.

Antonio Burgos

Antonio Burgos

Antonio Burgos

Últimas noticias deAntonio Burgos (Ver todo)