REVISTA PASIÓN EN SEVILLA

Ángeles por la ciudad

«Los tiempos han cambiado muchísimo. Pero en el origen de la hermandad que entronizó como símbolo de su fe a la Virgen de los Ángeles quedan manchas de miedo a la provocación de los cristianos bermejos que, en otros tiempos, esperaban a la cofradía para burlarse de ella, buscando siempre el poco edificante ejemplo de la bronca por el color»
Por  0:05 h.

Se cumplen cuatro meses de la coronación de la coronación de la Virgen de los Ángeles de los Negritos

Mientras la veía pasar, en ese trono orientalizante, al que se asoma el Art Decó como un invitado rebelde en la fiesta del barroco local, me abstraía en la génesis de una hermandad que fue, en su tiempo seminal un canal de integración social de negros esclavos o libertos, tan abundantes en Sevilla cuando corrían ríos de oro y de mierda por sus calles. Era una ensoñación chocante porque la veías radiante y recién coronada como una reina celestial rodeada de personas donde el color no levanta barreras y es Madre de todos los que la acompañaban a paso de palio. Muy lejos quedaban ya los tiempos de las divisiones y afrentas, la virgen de los negros y la de los blancos, una para chanzas y broncas y las otras para la piedad absoluta. El pasado de la hermandad es un amplio pliego de humillaciones y provocaciones que radiografían el estado emocional de una Sevilla que mantenía serias diferencias sociales con los africanos y sus descendencia. Aquel sábado de mayo de 2019 los ángeles, negros y blancos, revoloteaban en paz y armonía alrededor de su palio de puntadas trinitarias. Ya no había motivo para tener al cielo dividido en dos colores irreconciliables. Ya no existían las diferencias sociales que en el XVI prendían altercados públicos de ralo ejemplo moral. Ya Antonio Machín había dejado claro que los angelitos negros también lo son tanto como los blancos. Y mucho antes Luther King había tenido un sueño de derechos civiles para los descendientes de los esclavos
africanos del norte de América. Si acaso alguna patera bailando sobre el mar tenebroso nos haga recordar el trabajo que tiene pendiente la Virgen de África en un continente que continúa exportando esclavos sin cadenas pero siempre a merced de la reactualizada trata…

Los tiempos han cambiado muchísimo. Pero en el origen de la hermandad que entronizó como símbolo de su fe a la Virgen de los Ángeles quedan manchas de miedo a la provocación de los cristianos bermejos que, en otros tiempos, esperaban a la cofradía para burlarse de ella, buscando siempre el poco edificante ejemplo de la bronca por el color. Fue costumbre en Sevilla esperar a la hermandad de los negros para armar bullas o mofarse de su séquito. En palabras de un testigo de la época, la cofradía parecía más un entremés de comedia que acto de devoción. Y otro asegura que “la gente desta dicha ciudad los está aguardando de propósito para reír y mofar della, y dizen: aguardemos la cofradía de los primos para reír”.

Muchos blanquitos iban con alfileres para pinchar a los hermanos y otros, los más irreverentes, llegaban tan lejos como su propia falta de moral les aconsejaba, para arrojar hortalizas a las insignias de los disciplinantes. Los negros respondían a ciriazos los más bravos o con el argumentarlo más sólido que tienen las cofradías para zanjar sus asuntos: la antigüedad. Pasa por ser la de los Negros una de las hermandades más antiguas de la ciudad, fundada en el siglo XIV por el arzobispo Gonzalo de Mena como vehículo de integración social. La religión y su manifestación externa más popular, la cofradía, le dieron a negros, mulatos, canarios aborígenes y moriscos conversos, la única oportunidad de compartir con el resto de la población blanqueada, un espacio donde ser más o menos iguales en nombre de Dios. Juntos pero no revueltos. Cada mochuelo en su olivo. Los negros con su hermandad, los mulatos con la suya y los blancos en las que les tocara.

Yo mantengo que cualquier tiempo pasado fue peor. Y que la Sevilla del barroco están absolutamente idealizada por escritores postalistas y cronistas desavisados. Estamos viviendo en la mejor de las Sevillas posibles… por ahora. Tanto es así que la Virgen del apartheid sevillano acaba de ser coronada y paseada por la ciudad acompañada de los ángeles que la custodiaban bajo su palio de oro y marfil. Y no hubo ni blancos, ni negros, ni rojos ni azules que la vieran con otros ojos que con los de la fe.

Félix Machuca

Félix Machuca

Félix Machuca

Últimas noticias deFélix Machuca (Ver todo)