REVISTA PASIÓN EN SEVILLA

Ángeles negros

«La Virgen de los Ángeles es la advocación radical y antigua, el rompimiento de gloria que nos comunica con la espera de lo azul. Machín le cantó al pintor que pinta con amor, y le preguntaba por qué no pintaba angelitos negros»
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Por su nombre han pasado los siglos y la madera, las hechuras y las restauraciones, los mantos y el aire frío de las noches en vela que han pasado sus hijos bajo la advocación que los protegía, que los sigue protegiendo. Su lugar se ha situado en esa Ronda que Sevilla se ciñó a la cintura para protegerse, para trazar su mapa íntimo, para ser la polis que se cierra sobre sí misma en un ejercicio de narcisismo inevitable. Han pasado a su alrededor los palios y los varales, lo medieval y lo renacentista, lo barroco y lo romántico, la vanguardia estética que provocó el vuelo de la gracia en los ángeles que brillan en el manto que
nos sirve de despedida cuando pasa.

Todo ha pasado y todo se ha que dado adherido a su nombre, a esos ángeles que llevamos dentro y que la voluntad puede sacar a la luz de la acción. Ángeles negros como la discreción, oscuros como las vidas y la piel de los más desfavorecidos. Es la Virgen de la negritud, de la pobreza, del hospital que fundara el Hijo que lleva ese nombre: Fundación. Y es la Muchacha que luce colores y desafíos estéticos que van más allá de la rutina.

La coronación le ha llegado al cabo de los siglos de su historia. En el momento justo. Cuando debemos volver la cara al pasado que nunca se irá del todo, porque nos nutre la memoria de lo que fuimos y de lo que somos. Ahora, cuando es preciso mirar al futuro que ya está aquí, en este mundo donde las fronteras se diluyen cada vez más. Su rostro de Niña está cargado de historia y de historias, de dolores y suturas, de cicatrices que se reabren cada vez que alguien sufre la marginación y la tristeza, la soledad de la incomprensión, el vacío de las espinas que duelen por dentro.

La Virgen de los Ángeles es la advocación radical y antigua, el rompimiento de gloria que nos comunica con la espera de lo azul. Machín le cantó al pintor que pinta con amor, y le preguntaba por qué no pintaba angelitos negros. La canción huele a café tostado, a casa de vecinos, a patios en penumbra, a infancia que regresa. Como vuelve cada Jueves Santo lo mejor de la historia de Sevilla, y del mundo, por obra y gracia de esta Virgen coronada por los ángeles que no tienen más color que el celeste del tiempo que nos espera a su lado.

Se cumplen tres meses de la coronación canónica de la Virgen de los Ángeles de los Negritos.

Francisco Robles

Francisco Robles

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