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Hoy es Lunes Santo

Un hombre bueno, machadiano y cabal, Javier Bonilla, deja de ser hermano mayor de nuestra cofradía
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Hoy es Lunes Santo en las calles del Tiro de Línea, en las casas donde se guardan celosamente las túnicas y las capas blancas, los antifaces negros que duermen el sueño del verano en los altillos de los roperos. Hoy es Lunes Santo en las barriadas donde viven los hijos de aquel barrio que hace sesenta años estaba en el más allá del otro lado de las vías del tren, de ese paso a nivel con barrera que llegaba a cortar la cofradía mientras pasaba un ferrobús. Hoy es Lunes Santo en el salón de esa casa donde hay un cuadro, una foto, un almanaque que detiene el tiempo en los brazos callados del Cautivo, el Gran Poder extramuros al que Serrano lo fotografió como lo mira el pueblo, desde abajo, y al que Alberto García Reyes le escribió desde la silla de su abuela con la sangre heredada palpitándole en las sienes.

Hoy es Lunes Santo en el alma limpia de ese hermano mayor que nos llevó hasta la Virgen de las Mercedes cuando más falta nos hacía, cuando una hija del barrio no veía más que túnel al final del túnel, cuando la sangre le faltaba al fruto de su vientre, cuando la vida se hacía menos vida y la oscuridad se metía en los terrenos astifinos de la tiniebla. Hoy es Lunes Santo en la voz de ese nazareno de vara dorada que fue un bálsamo, un versículo del Evangelio según Sevilla que sale a la calle cada Lunes Santo, con las mujeres de Jerusalén en el texto inmoral de Álvaro Pastor Torres caminando tras la figura erguida, insobornable, del Maestro.

El hermano mayor de Santa Genoveva, Javier Bonilla

El hermano mayor de Santa Genoveva, Javier Bonilla

Hoy es Lunes Santo en la madrugada incipiente de la despedida, porque ese hombre bueno, machadiano y cabal, deja de ser el hermano mayor de nuestra cofradía, porque tipos como él se encargan de abrir la hermandad para los que no aparecemos en la nómina, para los que vivimos en el atrio al que siempre se dirige el Papa argentino. Hoy es Lunes Santo en las bolsas del supermercado que ese cristiano hasta la médula entrega bajo cuerda para que las familias no sientan el sonrojo de la vergüenza, para ese cristiano radical que no distingue entre sus hermanos y los de fuera porque todos somos de los suyos, porque todos los que nos hemos acercado a esa cofradía sabemos que ahí se guarda el tesoro del mensaje que nunca caduca, las palabras sencillas que entendieron los que donaron sus alhajas para que las luciera la Madre.

Hoy es Lunes Santo para el hermano que se fue con el Cautivo antes de tiempo, como si tuviera prisa en sacarse la papeleta de sitio definitiva, la que se imprime una vez y para siempre, la que buscan los que se acercan al templo de los Teatinos, y le rezan al azulejo si está cerrado. Hoy es Lunes Santo porque así lo quiere El de las Manos Amarrás, El que dicta este artículo para que lo estropee con su torpeza el escritor que hoy no podía escribir de otra cosa. Hoy es Lunes Santo para ese buen hombre, para ese cristiano de barrio y de calle, de colegio y de abrazo sincero y fraternal que se llama Javier Bonilla y que sabe, porque sí lo vive, que no hay libertad más grande que la de ser cautivo del Cautivo.

Francisco Robles

Francisco Robles

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