Mensaje de los devotos a los pies del Señor del Gran Poder / ROBERTO PARDO
Opinión

La buena noticia

Por  14:10 h.

«Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad y a los ciegos la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor» (Lucas 4,16-30)

El periodismo tiende a reducir a un titular lo más relevante y novedoso de un hecho. Aunque es la norma fundamental de la profesión, hay veces que esa pequeña caja de texto, que es una ventana que sirve de gancho para el lector desde el mismo origen de este oficio, se queda demasiado corta. Y esto es lo que ha ocurrido con lo anunciado ayer por el Gran Poder. Un programa de actos y cultos de esa entidad se vio reducido a la procesión de regreso en su paso desde la Catedral tras su estancia en los barrios. Mea culpa. Porque, ahí, faltaba todo: el quinario, el besamanos, las exposiciones, los conciertos… pero, sobre todo, faltaba la razón de ser del cuarto centenario del Señor de Sevilla. Su Santa Misión.

Esa dinámica periodística de buscar el titular antes que el análisis de lo que el acontecimiento supone para la ciudad llevó a obviar un detalle fundamental en el díptico entregado por la hermandad: el propósito general de estos actos y cultos extraordinarios. En la cita del cardenal Schönborn está el significado de nuestras imágenes sagradas: «El icono dirige nuestra mirada sobre el rostro de aquel que, aun siendo Dios, ha tomado los rasgos de una existencia humana individual. A través de la contemplación del icono, somos invadidos por el misterio purificador y salvífico de la encarnación». En este sentido, perdido el periodista en la inmediatez y en la superficie de aquel dossier, faltó quitar las distintas capas de la cebolla para comprender bien aquello que el arzobispo improvisó en la presentación: «Que Dios quiera que cale en las hermandades de Sevilla y que no nos dejemos llevar del todo por las finalidades culturales sino que insistamos en las finalidades pastorales y religiosas».

Félix Ríos y su junta de gobierno han dado un paso al frente en esta Sevilla acostumbrada a tantas procesiones como las que este periodista que suscribe destacó en aquel titular. Quien quiera ver el cuarto centenario del Gran Poder como una ocasión para contemplarlo hasta seis veces por las calles y para buscar la foto inédita está tirando a la basura la gran novedad y el titular del acontecimiento. El Señor no estará en la calle. El Señor está en aquellas zonas deprimidas por la falta de interés de todos nosotros. Dentro de un año, el Gran Poder no se trasladará a los barrios para que disfruten allí de una procesión o un vía crucis. Irá para allá para mirar cara a cara a la pobreza, para demostrar que los iconos como Él tienen hoy una función social tan relevante como la que tuvieron cuando se crearon hace ahora cuatrocientos años. Y si la obra de arte de Juan de Mesa va a aquella Sevilla marginada es para demostrar que todos nosotros tenemos que poner allí el foco, sin quedarnos en la superficie ni mirar para otro lado.

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla