EN CUARENTENA

Los Falsos

Son «Los Falsos», los de la puñalaíta trapera. No busquen más que no hay. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia...
Por  0:20 h.

Noche de Cuaresma a la luz de la última luna llena del invierno. Dos cofrades se encuentran en un bar donde se están poniendo púos a base de croquetas y pavías de bacalao. Abrazo con besito incluido, se agarran por la nuca en el modo cariñoso sevillano y comienza la parodia…

«Cuando veo a los amigos / la alegría que me da. / ¿Qué pasa Juan? / ¡Qué bien te veo Juan! / ¡Adiós Juan! / Tequiarcarajo Juan».

La chirigota del Love lo clavó hace unos años con el tipo, aunque bien podría haberle puesto el traje, la corbata, el pin de una hermandad y el patrico a tutiplén por la cabellera. Son «Los Falsos» que, como los «Pecho-hinchados» o «Los Criticones» forman parte de la fauna cofradiera hispalense.

Están por todos lados, desde las bandas a las cuadrillas de costaleros, pero donde cumplen mejor su función es en las juntas de gobierno. Son aquellos que, a la cara, comulgan con todo lo que se hace, dan ojana por doquier aunque en su fuero interno están corroídos por la ambición y, a las espaldas, son capaces de unirse al grupo contrario de la hermandad desvelándoles incluso secretos de cabildo para ganarse su confianza y bailar entre dos aguas, «no vaya a ser que cuando éstos estén en la junta me dejen fuera». Juegan con esa ambigüedad, se llevan bien con todos para hacer parecer que son leales, por un lado, y un caballo de Troya, por el otro. Pero, ay amigo, llegan las elecciones y hay que decantarse: o la candidatura oficialista o la renovadora. Entonces tienen un verdadero problema porque se descubre el pastel.

«Los Falsos» también aparecen cuando, en unos comicios, se presentan como candidatos a hermano mayor contra la junta de la que han formado parte los últimos años y de la que, por supuesto, no han dimitido ni se les ha pasado por la cabeza. Como no han encontrado apoyos para ser primer espada desde dentro, los buscan fuera, y es entonces cuando dan a conocer su verdadero yo. Se quitan la careta y son capaces de criticar con desdén las decisiones de la junta de la que han formado parte, en un alarde de deslealtad sorprendente hacia sus excompañeros.

Ya nada está bien: ni como se hizo esto o aquello, ni el capataz ni la banda son buenos… Y claro, hay que encontrar votos alimentando esa verdad de que la cofradía está desunida, aletargada y hay que cambiarlo todo para arañar cuantos votos sean necesarios.

Otros están apareciendo de debajo de las piedras ahora que se avecinan elecciones en el Consejo de Cofradías. Los dos candidatos cuentan con un buen número de apoyos que, a priori, les garantizarían la presidencia, pero habrá baile de votos.

Son «Los Falsos», los de la puñalaíta trapera. No busquen más que no hay. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia…

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla