Procesión «pirata» por las calles del centro / MIGUEL ÁNGEL OSUNA
Procesión «pirata» por las calles del centro / MIGUEL ÁNGEL OSUNA
EN CUARENTENA

Pirata

No toleran que tachen a la asociación de «pirata» y tienen un sueño: «Algún día llegaremos a la Carrera Oficial... Pero de momento no queremos saber nada de la Iglesia»
Por  0:52 h.

Hoy es el gran día. Aquellos jóvenes cofrades que fundaron una tertulia en el barrio han cumplido por fin su sueño de niños. Entonces sacaban una cruz de mayo. Hoy ya son mayores, David tiene 30, Juanfran 32 y Pepelu 29. Llevan todo el año esperando este momento. Ya por fin recibieron el permiso municipal para instalar una carpa en pleno centro de Sevilla. Han reunido dinero suficiente para pagarle a la agrupación musical que más pita de cuantas tocan en Semana Santa, gracias a una subvención que el distrito les ha concedido a la asociación para música y flores.

El paso, de marquetería, lo están completando todavía y la imagen la ha hecho un amigo que está en primero de Bellas Artes. Es un Cautivo con un olivo detrás y un maniquí de El Corte Inglés disfrazado de romano.

En su calendario, la cuenta atrás la tienen para el sábado del fin de semana antes del Domingo de Ramos, ese es el día en que la Asociación Cofrade «Sentimiento de Pasión» tiene previsto recorrer el centro en procesión.

Son las cinco de la tarde y se corta el tráfico en una de las arterias principales del Casco Antiguo, por donde pasan a plena hora punta autobuses de varias líneas. Allí está la Policía Local y Protección Civil. Se abren las puertas de plástico de la carpa para que empiece a salir un cortejo formado por diez personas con cirio. Los 45 costaleros ya están preparados bajo las trabajaderas y la cuadrilla alta, que no hace la salida, se toma una cerveza en el bar de al lado.

La banda ya está dispuesta y suena el martillo. El capataz es Juanfran, que sale de costalero en Semana Santa y sabe de esto como El Penitente. David va de diputado mayor de gobierno, pinganillo incluido al oído conectado con el fiscal de paso, que es Pepelu, con quien se organiza para evitar cortes en la cofradía.

Unos pocos curiosos se detienen a ver qué está ocurriendo en esa carpa. Cuando sale el paso, la banda empieza a sonar y el público comienza poco a poco a congregarse alrededor, incrédulo, con ganas de cofradías y con sorna hacia la imagen que no anda sobrada de calidad.

Pasan por un templo donde se está celebrando un quinario de una hermandad importante, pero da igual, ellos paran allí el paso, suena la banda… y llegan también al convento, a la hora en la que saben que la puerta está abierta. Y allí que vuelven el paso, levantá a pulso y serrucho incluido. La calle se viene abajo…

Quedan dos grandes momentos: uno en la Alfalfa, donde el público que abarrota los bares arropa a la procesión, y la Cuesta del Rosario, donde en un alarde de esfuerzo, el paso hace todos los cambios posibles al compás de la marcha más flamenca en una chicotá para el recuerdo.

Pasada la media noche, el paso hace su entrada en la carpa. Todo está cumplido. Ya sólo queda un año para volver a sacar al Señor por las calles de Sevilla. Mientras tanto, el Cautivo se quedará en la cochera de Pepelu recibiendo culto. No toleran que tachen a la asociación de «pirata» y tienen un sueño: «Algún día llegaremos a la Carrera Oficial… pero de momento no queremos saber nada de la Iglesia».

Aclaración: Los personajes David, Juanfran, Pepelu, el Cautivo, el maniquí-romano y la Asociación Cofrade «Sentimiento de Pasión» son pura ficción, pero muy cercanos a la realidad.

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla