Cristo de la Clemencia / LÓPEZ HALDÓN
DICCIONARIO DE ADVOCACIONES

Clemencia

«Ese era el propósito de esta talla polícroma, convertida en obra maestra de la imaginería religiosa de la escuela sevillana por la compenetración lograda entre la forma y el mensaje que quiere transmitir»
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Del lat. clementia.

1. f. Compasión, moderación al aplicar justicia.

En un mundo implacable necesitado de compasión, la talla de Martínez Montañés ofrece clemencia desde la serenidad de su dulce mirada y su relajada posición en el madero. El arcediano de Carmona, Mateo Vázquez de Leca -ya sin calle junto a la parroquia de Santa Ana en Triana-, encargó la obra de un Cristo antes de haber expirado, con la cabeza levemente inclinada hacia la derecha y los ojos entreabiertos de manera que los fieles que se acercaran a rezarle sintieran la mirada compasiva del Nazareno y el dolor de los pecados propios por los que sufrió muerte de cruz, ignominiosa como no había otra en aquella época.

Es imposible advertir en el Cristo de la Clemencia de la sacristía de los Cálices de la Catedral la mirada de un Dios tonante en el juicio final, cuando los benditos del Padre se sitúen a su derecha y los malditos se alejen para siempre sin contemplar su rostro. El devoto puede sentir la clemencia a la que hace referencia la advocación de la talla cristífera en la paz que transmite el rostro del crucificado, como si el sufrimiento atroz colgado del madero no hiciera mella en la persona de Cristo hombre.

En el Barroco, la conciencia del juicio final en el que el alma tendrá que presentarse en el tribunal de Dios para examinar su comportamiento en la vida terrena era omnipresente. Y los fieles sentían necesidad de experimentar en sus devociones particulares la clemencia que imploraban de la divinidad cuando llegara ese trance inexcusable. Ese era el propósito de esta talla polícroma, convertida en obra maestra de la imaginería religiosa de la escuela sevillana por la compenetración lograda entre la forma y el mensaje que quiere transmitir.

Es difícil sentir que esos ojos entrecerrados y esa cabeza lánguida pero todavía con un hálito de firmeza no están expresando de la mejor manera que el arte de la escultura ha sabido componer a lo largo de la historia la clemencia de quien se convertirá en juez supremo en la plenitud de los tiempos.

Clemencia, misericordia y compasión son vocablos que hemos desterrado de nuestro vocabulario ordinario, constituidos en tribunales implacables donde cualquier atisbo de indulgencia se revela como debilidad y no como grandeza. La clemencia es virtud del poderoso, de quien está en posición más elevada que el otro: el juez sobre el reo, el rey sobre el súbdito, el señor sobre el siervo. Pero preferimos quedarnos en nuestro mundo rastrero donde no dejamos pasar ni una antes que elevarnos clementes y misericordiosos para mirar compasivamente al hermano extraviado. Para eso, necesitamos el auxilio de la gracia que nos hace sentir que el amor de Dios antecede a cualquier otra consideración que hagamos del prójimo.

 

Javier Rubio

Javier Rubio

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