Santa Justa y Rufina, por Hernando de Esturmio, Catedral de Sevilla
Santa Justa y Rufina, por Hernando de Esturmio, Catedral de Sevilla
SANTAS JUSTA Y RUFINA

Abrazadas a Sevilla

«Las santas que abrazan a Sevilla reciben ahora su abrazo desde la parte más al este de Triana, desde el barrio de Santa Cecilia y los límites del Tardón»
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17 de julio, festividad de las Santas Justa y Rufina

El reloj marcaba entre las 9 y las 10 de la mañana del 5 de abril de 1504. Desde la ciudad de Carmona, el suelo se resquebrajaba tras el imponente temblor que tuvo su epicentro en la ciudad lucera. Un terremoto de magnitud 7,5 devastó parte del mobiliario de la localidad, afectando en gran medida a la histórica comarca de Los Alcores. La capital no se llevó mejor parte. Las casas en peor estado cayeron y el convento Casa Grande de San Francisco -situado donde actualmente se encuentra la Plaza Nueva- sufrió las peores consecuencias del seísmo que quedó marcado en los anales de Sevilla, dos siglos y medio antes del de Lisboa. Las crónicas cuentan del «milagro» que supuso que la ciudad se mantuviera en pie, sobre todo su símbolo y seña: la Giralda. A su fortaleza se le atribuye el milagro de dos santas de orígenes en la Sevilla romana, dos imágenes que abrazaron a Sevilla para ser representadas iconográficamente con la antigua torre alminar entre sus figuras. Desde aquel día, Santa Justa y Rufina quedarían ligadas de por vida a la memoria de una ciudad.

Sevilla, ahora parece no recordar su pasado. Bastiones como la celebración del Corpus Christi hacen que la memoria no desfallezca y el sevillano no olvide lo que fueron y lo que significan. El virtuosismo de Duque Cornejo al servicio de la historia. Esa historia que poco a poco busca recuperarse de las cenizas del tiempo, el tiempo que ha querido convertir a dos imágenes fundamentales de la religiosidad popular hispalense en meros retablos estáticos, pinturas icónicas o imágenes irrepetibles que gozan del boato patrimonial, pero que carecen de la devoción que antaño tuvieron.

Santa Justa y Rufina, Bartolomé Esteban Murillo, hoy en el Museo de Bellas Artes

Las santas que abrazan a Sevilla reciben ahora su abrazo desde la parte más al este de Triana, desde el barrio de Santa Cecilia y los límites del Tardón. Desde una de las parroquias más felices de la Archidiócesis que busca recuperar los años gloriosos de dos nombres que han marcado el callejero de la ciudad, los libros de historia y hasta han dado nombre a una de las estaciones más importantes del sur de Europa. De la mano de fieles de amor inquebrantable; en la Ronda de Triana, la estampa de Murillo, las efigies de Jerónimo Hernández o las pinturas de Roelas que representaron a estas mujeres valientes, cobran vida, vuelven a nacer. Esta asociación de fieles ha plantado la semilla para hacer crecer el árbol de la devoción. Desde sus cultos, pasando por sus actividades, por incrementar la vida parroquial o por engrandecer el icono de las dos mujeres que sujetan los pilares de la iglesia hispalense. Hace más de 500 años, el sevillano quiso que fueran Justa y Rufina las que abrazaran a Sevilla hoy es Triana la que abraza de nuevo a estas santas para rescatarlas del olvido. Paradojas de la vida. Ya lo dijo San José María Escrivá: «El mundo es de Dios y Dios se lo presta a los valientes».

Santas Justa y Rufina en el altar instalado en su parroquia de Triana

Javier Comas

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