El capirote de cartón, en peligro de extinción
EN CUARENTENA

¿De cartón o de rejilla?

Por  0:30 h.

¿De cartón o de rejilla? La vida es una duda permanente. Pero ahora, ante el mostrador, hay que tomar la decisión sobre la marcha. Te van a tomar medidas. El dependiente espera. El tuyo siempre fue de cartón, «el de toda la vida». Pero la última vez que te pusieron en esta coyuntura compraste a tus hijos el de rejilla. Que te dijo tu mujer que pesa poco y da menos calor… aunque sea más caro. También es verdad que dura más y se adapta… Todavía lo usan los niños y ya hubo que echar varias veces la bastilla a túnicas y capas.

¿Tradición o futuro? Nunca pensaste que eso de renovar el capirote te planteara dudas tan trascendentales. Tu madre te diría, por supuesto, que el de siempre; que ese moderno de los agujeritos no queda bien, aunque el antifaz sea de terciopelo, que se nota cuando sopla el viento… La verdad es que el cartón siempre dio su avío. Excepto aquel año de calor que llevaste aquel capirote de juventud que te hicieron de urgencia en una papelería del barrio de adopción, cuando vivías en la añoranza de Sevilla y se echaba encima el Domingo de Ramos. Aquel capirote se ensanchó en la Campana y caía a plomo sobre las orejas. En la Catedral ya no sabías cómo ponértelo. Ni una más.

¿Con badana y forro? Eso fue. Aquel no tenía badana y dio de sí. El primero duró mucho más. Lo jubilaron los centímetros de una cabeza en expansión, modo esponja, cuando el mundo era una sorpresa. Te lo compró tu padre, con badana y forro, el mejor entonces. Nunca supiste para qué era el forro, pero seguro que cumplió su función. De aquellos tiempos de alegre penitencia nada te duele. Aquel era un cartucho de emociones por estrenar.

¿El primero o el último? Cuando estabas a punto de decidir, recuerdas la Alcaicería, los nervios de entonces, la espera en la cola entre el bullicio de aquella estrecha calle que es la avenida de la Cuaresma, de la Alfalfa al Salvador, incienso y azahar peleando en las bocacalles… el olor a fritura de los bares… y las iglesias abiertas para verle las entrañas a los pasos… Pasa la vida… Y lo juras: nunca lo pediré por Amazon… Ahora estás ante el mostrador de la vida y de la duda, y piensas si este nuevo capirote será el que te jubile del cirio rojo… Y….

-Oiga ¿de cartón o rejilla? Que como siga así va a salir la Borriquita.

Juan José Borrero

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