Cristo de los Desamparados del Santo Ángel / M. J. RODRÍGUEZ RECHI
EN CUARENTENA

Dentro de cien años

Por  0:13 h.

Dentro de cien años, los programas de mano de la Semana Santa de Sevilla, que existirán, incluirán una reseña de la «Hermandad del Santo Ángel»: «Un paso. El Crucificado es obra de Martínez Montañés (1617). Capataz: saga de los Villanueva. Música: Digital Carmelita, antigua Carmen de Salteras. Reseña histórica: Sus orígenes se remontan a la devoción de los fieles en torno a la portentosa talla del Cristo de los Desamparados, joya de la imaginería barroca que se venera en el convento de la calle Rioja y que presidía un piadoso vía crucis los días previos a la semana de pasión…».

Así se ha escrito la historia de gran parte de las cofradías de Sevilla cuyos orígenes en muchos casos fueron complicados pero que tuvieron como punto de partida inequívoco la devoción del pueblo hacia una imagen.

Porque seguro tiene mejor futuro, podemos concluir hoy que la idea de sacar desde el convento del Santo Ángel al Crucificado de los Desamparados este Sábado de Pasión fue un arrebato pasional al que le faltó la política que merecen las grandes ideas para que se cumplan. Todos los detalles de la pretendida procesión de rogativas, que ya quisieran muchas hermandades de la nómina oficial, no merecen terminar por parecer una suerte de cofradía «ilegal» premium.

Ha tenido que ser el arzobispo (el resto de «poderes» en cuestiones y porfías de cofradía ha hecho los coros) el que acote la osadía con criterio, pues la ocurrencia amenazaba con generar un peligroso precedente por el ardor cofrade de tantas tristes asociaciones de fieles que con toda seguridad no aparecerán en las reseñas de los programas del próximo siglo. Pero eso no es óbice para que los muchos devotos de la sublime talla montañesina y la orden carmelita, armados de paciencia, entre otras virtudes, sigan en el empeño de verlo en procesión, como Dios manda, incluso como titular de una hermandad, como seguro merece, porque la excusa para impedirlo no puede ser que hay muchas cofradías en su entorno.

Decíamos aquí hace siete días que la ciudad morirá cuando no esté a la altura de su Semana Santa. Hoy añadimos que esa Semana Santa no será digna de Sevilla cuando sus responsables olviden que su razón de ser es la devoción del pueblo.

Juan José Borrero

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