Túnica de la Exaltación / JAVIER COMAS
EN CUARENTENA

Guardar la túnica

«Este año será la primera vez que muchas familias guarden las túnicas completamente limpias de cera y quien las tenga en las tintorerías y las pase canutas para encontrar el papelito de recogida cuando todo esto pase, que pasará»
Por
Actualizado:

La bolsa suele ser la misma. Si la familia es muy cuidadosa será de tela y tendrá marcado el nombre del propietario. Si es menos detallista, será una bolsa de plástico convenientemente rotulada «papá» «mamá»… Los cíngulos y los cinturones de esparto van en una caja diferente para que no se estropeen, y los zapatos (los más pequeños de la casa no los tienen porque cambian de pie cada año) también se almacenan en una zona próxima para evitar desapariciones el año que viene. Los capirotes de cartón tienen anotados no sólo el nombre del propietario y la hermandad a la que pertenecen, en el caso de que el dueño salga en más de una, sino también los años de salida. Los de rejilla son, desde luego, mucho más cómodos pero pierden ese sabor. Tal vez a alguien se le ocurra alguna manera de que también atesoren esta información.

Las varitas volverán a su sitio en el trastero igual que los canastos de los más pequeños aunque este año todo es diferente.  Porque faltan 13 días para el Domingo de Ramos y ya hay que guardar las túnicas.  La mayor parte de nosotros ya lo teníamos interiorizado pero, a pesar de ser conscientes de que las actuales circunstancias nos impiden hasta salir a la calle acompañados de otra persona, seguíamos con los preparativos como si nada, porque al fin y al cabo es Cuaresma.  Hay quien le había cosido todos los botones a la túnica recién limpia y planchada, quien había pegado el escudo en la capa y en el antifaz y quien ya tenía colgadas las túnicas en las barras de la cortina del salón perfectamente preparadas.

Este año será la primera vez que muchas familias guarden las túnicas completamente limpias de cera y quien las tenga en las tintorerías y las pase canutas para encontrar el papelito de recogida cuando todo esto pase, que pasará.

Pero también es un buen momento para reflexionar. Los sevillanos estamos llevando el confinamiento de manera ejemplar –hasta la jefa del equipo científico del Gobierno nos puso de ejemplo ayer a pesar de la fama de callejeros que tenemos— y este ritual tan íntimo, tan particular de cada casa, que también forma parte de la Estación de Penitencia, nos ofrece una oportunidad para hacer las oraciones que repetíamos bajo el antifaz, para dar un beso a la medalla de los que ya no están pero que siempre vienen con nosotros cuando nos vestimos de nazarenos, o para rezar ese rosario de dedo, lleno de cera, que nos acompaña cada Semana Santa y nos protege el resto del año.

Nuestra Estación de Penitencia este año es distinta, rara; desde luego no nos gusta. Pero también nos ofrece una oportunidad. Las hermandades no juegan a los pasitos, hacen culto público para dar testimonio de fe. Y este año tendremos que hacerlo de otra manera, como estamos quedando con los amigos, como visitamos a nuestros mayores o como sabemos del resto de nuestra familia: a través de una pantalla. Estoy deseando ver cómo las hermandades van a ayudar a sus hermanos a vivir la Semana Santa.

Stella Benot

Stella Benot

Stella Benot

Últimas noticias deStella Benot (Ver todo)