Lo más destacado de la primera semana de junio de 2013 en Sevilla
Papeletas de sitio
EN CUARENTENA

Lo que encierra una papeleta

Por  0:10 h.

El ambientillo es diferente al de cualquier otro acontecimiento del año. Hay sonrisas, besos, abrazos sonoros, reencuentros casi nostálgicos y rostros serios cuando se pasa lista y falta uno. Es día de reparto. Por supuesto, «el bar está abierto para caridad» y se hace la mejor cola del año en las casas de hermandad.

Hay quienes llevan años reencontrándose en esa cola y, mientras el mayordomo comprueba los datos económicos del que le toca el turno, da tiempo a ponerse al día de todas sus vidas, de unas vidas compartidas que no entienden de meses ni de dígitos del calendario sino del estado de la familia entera, con sus bodas, nacimientos y enfermedades.

Internet y la revolución digital a las que se han apuntado las cofradías no pueden acabar con esto. Sería un atentado a un patrimonio inmaterial que no se puede permitir. Este año hay una hermandad (omito el nombre porque puede recapacitar para el año que viene) que no va a repartir papeletas de sitio que no se hayan solicitado por internet previamente. ¿Y los hermanos más mayores que no dominan el ordenador? Tal vez pretendan así acercar las generaciones o tal vez facilitar que los hermanos que viven fuera de Sevilla (cada vez más) puedan tener más facilitades.

La decisión de esta hermandad es el culmen de un proceso ya que es habitual en todas las cofradías. La tecnología ha venido para quedarse y no hay vuelta atrás. Las insignias hay que solicitarlas por internet para que así al Diputado Mayor de Gobierno le dé tiempo a repartirlas y no haya ni un momento de tensión en los días de reparto.

Llega uno a la casa hermandad, dice su nombre si el mayordomo no lo sabe o confunde los apellidos paterno y materno (sabe de qué familia eres pero no la generación a la que perteneces) y pasa como en una ventanilla de la administración. Impresora y se acabó. «¿Vas a dejar dinero para flores?» es lo máximo que te pregunta el último de la cola que te ha dado la papeleta donde pone, por supuesto todo se sabe ya, que un acompañante tiene derecho a entrar en la iglesia porque llevas a un niño chico.

Que los cobradores de las hermandades desaparecieron hace tiempo es una evidencia de tal calibre como el hecho de que muchas hermandades cobren la papeleta en la cuota anual, una buena noticia para las mayordomías pero no tanto para las familias numerosas. Porque, en el caso de que haya varias hermandades, los adolescentes siempre eligen la que no ha cambiado las normas antiguas y cobra aparte la papeleta de sitio.

Stella Benot

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