Pepe Hidalgo, en la puerta de la Basílica de la Macarena / JAVIER COMAS

Chisporroteos. Las dos tristezas de Hidalgo

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Le ingresaron hace semanas por una anemia. Pero nada presagiaba su marcha. Le dieron el alta. El domingo se acostó con mal cuerpo y ahí se quedó dormido casi en la hora a la que sale el Señor de la Sentencia. Pepe Hidalgo, el mítico tambor de la Centuria, el alma musical de los Armaos vivió en sus últimos tiempos con dos penas, la muerte de su esposa y el adiós forzado de la banda. Ahora esas dos tristezas ya han desaparecido.

La Esperanza Macarena, a principios del siglo XX

El último de su estirpe. Los macarenos de ahora son gente con corbata y ordenador. Los de antes, comerciantes de la plaza, asalariados y gente singular herederos de aquellos hortelanos que dieron vida al barrio. Abelardo, el Pelao, el Melli, el Mono, Pepe García, Garduño… o Pepe Hidalgo entre tantos. Esta generación, de la que aún
disfrutamos de gente como Caro Romero, Luís León, Paquita Gómez o Manolo García es irrepetible. Y es un tesoro porque desde la humildad han hecho algo absolutamente grandioso. De esa estirpe es también la Virgen de la Esperanza, que en su momento ni le importó dormir en la cama de su limpiadora.

Capataz del Prendimiento y el Obispo de Jerez / ESTEBAN ABIÓN

Gran lío en Jerez. El jardín en el que se ha metido el Obispo Mazuelos es tremendo. Ha cesado a toda la junta del Prendimiento por la destitución del capataz Juan Montero tras un caso de desobediencia de éste. Como el asunto no estaba en el orden del día, se ha esgrimido el defecto de formas para echar abajo la decisión de la cofradía. Claro que lo que subyacen son las tremendas agarraderas personales que tiene el capataz en el obispado.

José Cretario

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