Cristo de las Tres Caídas, de la Esperanza de Triana
Cristo de las Tres Caídas, de la Esperanza de Triana

Primer Golpe. Física y Química

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Marcelino Manzano, delegado diocesano, estaba como un cardenal en Santa María de Jesús. Sentado en el centro del presbiterio, solo le faltaba la mitra y el báculo. Hubo quien creyó que celebrar la reunión de los hermanos mayores en la Capilla del Consejo era por darle un escenario de solemnidad al acto. Pero la razón fue más prosaica: el hermano mayor de la Macarena, no puede subir escaleras. Cuando los de la madrugada comenzaron a escuchar las claves de la propuesta, uno de presentes pensó “este no es el plan Nieto; este parece el plan Santi, el teniente de la Macarena…”

No es cuestión de plantear ahora una prueba de paternidad pero se puede entender el pensamiento porque el plan no es equilibrado: beneficia mucho a La Macarena y El Calvario, provoca molestias en el Silencio y perjudica bastante al Gran Poder, La Esperanza de Triana y Los Gitanos. El sacrificio como se ve no se reparte entre todos.

Nadie entiende cómo la cúpula del Consejo no le ha dado una vuelta más al plan sabiéndose que el proyecto iba a causar esta reacción. Es un análisis que comparte un sector de los consejeros de penitencia muy crítico y molesto porque las opiniones de una empresa privada se tengan en cuenta por encima de las suyas.  La empresa, Seprur, puede medir, hacer gráficos o contar nazarenos pero es llamativo que entre en juicios de valor. Porque  a la hora de analizar lo que sería el cambio más lógico, el intercambio entre El Calvario y La Esperanza de Triana, la consultora indica «en las conversaciones del Consejo se acordó que dado el tejido social que configura el Calvario, sería un golpe importante retrasar su salida».  ¿Qué acuerdo es ese? ¿No es también un golpe para el Gran Poder mandarlo casi al Cristina a dar la vuelta? Y para Los Gitanos ¿no es un golpe enviarla a la Alameda para dejar el paso expedito a la Macarena? Y lo de Triana por Bailén ¿no es angustioso?

La Madrugada no se arregla solo con planteamientos de física. Falta química. Química entre los actores que, de ser distintos, seguro que solventaba el problema en una sentada de dos o tres días. Y con gente de las cofradías. No con una consultora.

José Cretario

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