Vía crucis del Sentencia / M. J. RODRÍGUEZ RECHI

Primer golpe. Megacortejos

Por  8:00 h.

En el Vía Crucis del viernes de la Macarena participaron casi ochocientas cincuenta personas con cirio, dimensión que se aproxima a la de una cofradía mediana. Para la hermandad debe ser un orgullo contar con tanta cantidad de hermanos en algo que no es su estación de penitencia. Pero para el devoto o el curioso que se acerca a verlo es un inmenso cansancio. Y es que en nuestros días ver una cofradía o muchos de estos cortejos se ha convertido en un permanente ejercicio de espera; salimos a la calle más que a ver, a esperar. Conozco a quien ya ni se acerca porque no quiere hartarse ver filas de gente con cirio. El objetivo es el rezo o la imagen devocional como centro del culto público al que se acude. Pero nada.

Cualquier traslado se ha convertido ya en una cofradía o en un Corpus. Y así lo ocurrido el viernes no es algo aislado. Se integra dentro de del problema no resuelto de la masificación que experimentan determinadas hermandades al que no se le está dando la respuesta adecuada. Los defensores de las filas interminables de hermanos dirán que al tratarse de un culto público no cabe imponer limitaciones. Buen razonamiento. Pero pensando así llegaremos al día en el que toda la gente que vaya a un Vía Crucis esté dentro del cortejo y no haya nadie fuera. Consta que en La Macarena piensan ya en el mañana. Pero resulta que el mañana ya llegó antes de anoche.

José Cretario

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