Varales del palio de San Gonzalo en el taller de Orfebrería Ramos

Primer golpe. No es lo mismo

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Una hermandad no es una ONG; aunque trabaje la solidaridad como la que más. Y tampoco es Caritas pese a que el esfuerzo de los hermanos la acerque a esta organización de la Iglesia Católica.  El rasgo común de las hermandades en el último cuarto de siglo ha sido el compromiso social. Pero jamás han olvidado que son lo que son, instituciones de laicos para la ayuda mutua y el culto herederas de tradiciones seculares y de formas arraigadas en el tiempo.  En la crisis que vivimos está extendida la loable idea de destinar todos los recursos que se pueda a la ayuda a quien lo necesite.  Eso está genial. Sin embargo convendría no olvidar el resto de hélices que componen del adn de las cofradías.

Los artistas del Gremio de Arte Sacro han pedido esta semana por carta a las hermandades que no suspendan los encargos comprometidos.  Si se desencadena una oleada de cancelaciones serían los propios artesanos quienes dejarían de hacer cola para cobrar en la puerta de la mayordomía y para ponerse en la cola de la bolsa de caridad. La vida de todas las cofradías ha corrido en paralelo a la de los orfebres, bordadores, tallistas, doradores, carpinteros, pintores… Si una de estas líneas paralelas se cae, tengamos claro que la otra, tarde o temprano, también caerá. Y por tener las cosas claras conviene recordar que quien se apunta a una hermandad se apunta a una hermandad. No a una ONG.

 

José Cretario

José Cretario

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