La cofradía de la Paz por el Parque, la última vez que se jugó un derbi en Domingo de Ramos / V. GÓMEZ

¿Quién manda aquí?

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El concepto de autonomía es al tiempo que político también filosófico. La autonomía es independencia para tomar decisiones en un ámbito en el que tú mejor que nadie tienes conocimiento de las cosas para adoptar esa determinación. Si al final el derby Sevilla Betis se juega el Domingo de Ramos es que la autonomía municipal o gubernativa es nula; no existe. Los de la liga de fútbol profesional que son los que en su día convirtieron este deporte en un negocio televisivo hasta llegar a desfigurar las competiciones por ganar más dinero; ponen los días de los partidos y las horas movidos solo por la eficacia del negocio. Como les conviene que el partido sea el 14 de abril por la mañana lo decretan y ya está. Ni preguntan a los afectados, ni se informan en los clubes locales para hacer coincidir uno de los partidos más potentes del calendario con el día de mayores problemas organizativos de la Semana Santa. Claro que a lo mejor creen que la Semana Santa comienza cuando arranca el periodo vacacional, es decir, el Jueves Santo.  Al desconocer las realidades locales – como se ha visto- toman la decisión y se dan media vuelta.

El Ayuntamiento y la subdelegación del Gobierno ya han advertido que será muy difícil garantizar la seguridad debido al dispositivo que hay que montar para cubrir el Domingo de Ramos. ¿Les importa de verdad a los de la LFP el orden público Si fuera así no habría más que hablar; el partido se cambia de día o de semana. Pero se ve que esto de la seguridad es para ellos una cuestión soslayable si entra en competición con el negocio del fútbol televisado. Si al final se llega a celebrar el partido todos estaríamos legitimados para formular la pregunta que sirve de titular a esta columna: ¿quien manda aquí? ¿Manda el Ayuntamiento? ¿Manda la autoridad gubernativa? ¿O manda la LFP? La autonomía municipal como principio político en este caso es la que tendría que llevar a plantar una negativa así de grande a los que pueden convertir el Domingo de Ramos en un caos.