Los Coronas: «El rock cuenta con una red que facilita la creación, cosa que no ocurre en el trap»

La banda instrumental actúa este viernes en El Sol dentro del ciclo Summer in the City

Actualizado:

Un año más, el festival Summer In The City continúa aportando aire fresco durante las noches de julio y agosto desde dos de los escenarios más importantes de Madrid, el de la sala Siroco y el de la sala El Sol. Lo hace con un cartel en el que se reparten hasta 15 fechas que destacan por su variada propuesta. En Siroco abrirá el mes de julio The New System, y habrá noches compartidas entre varios grupos, como la que protagonizarán el día 4 El Pardo, Parquesvr y Auto Sacramental, o la 8ª Derockdriguez Party del día 11. También contará con la fiesta Frecuencias Emergentes de Segundo Premio, nuestro mediapartner, con tres nuevos talentos como No Fucks, Nuevos tiempos romanos y Chloral, un homenaje a Bob Dylan y un 25 de julio que contará con lo más granado del underground madrileño. Perapertú y La Perfecta Moment serán de momento los protagonistas del mes de agosto, ya que no se descarta confirmar más fechas próximamente. Molly Burch será la encargada de comenzar la programación de julio en El Sol, donde se está viviendo una edición muy especial debido al 40 aniversario de la sala. Le seguirán Tangerine Flavour, una de las bandas que más está dando que hablar últimamente en Madrid, Duende Josele y el norteamericano Curtis Harding.

La guinda del festival en El Sol la pondrá la fiesta por el jubileo de Juan de Pablos, con dos noches en El Sol que reunirán a muchos de los grupos amigos del locutor y que celebrará su retiro de las ondas por todo lo alto. El día 30 se darán cita Confeti de Odio, Yawners, Gatomidi, Fanta, Ginebras, Rebe, Interceptores y Exnovios. Para el 31, su cartel contará con Los Fresones Rebeldes, Parade, Charlie Mysterio, Santiago Delgado y los Runaway Lovers, Cola Jet Set, Cápsula de Sueños, Yani Martinelli y Las Infrarrojas... al menos por ahora, ya que no se descarta alguna que otra sorpresa. Con este festival, la sala El Sol y la sala Siroco quieren ofrecer una programación de altura para que todos los que se queden o vengan este verano a Madrid puedan disfrutar de la música en directo y escapar de los calores de la ciudad sin necesidad de salir de ella. Un festival musical urbano, localizado en el centro, en dos de las salas más míticas y mejor acondicionadas, y que dura prácticamente los tres meses de verano, comenzando el pasado 5 de junio y finalizando el 31 de agosto.

Para acabar la programación de junio por todo lo alto, se contará con Los Coronas en la sala El Sol, y con motivo de la cita charlamos con su guitarrista Fernando Pardo.

¿Cómo será el cierre de gira de “Señales de humo”? ¿Tendrá un repertorio muy a medida para la ocasión? ¿Llevaréis algo de show visual? ¿En algún momento habrá amigos y amigas sobre el escenario?

Si, con canciones de este disco, otro montón de clásicos de nuestros discos anteriores y alguna versión. Llevaremos también un show de visuales para ambientar los momentos más rocanroleros y los más cinematográficos como una experiencia continua; musical y visual a la vez. Ya que somos un grupo instrumental, queremos jugar con todos los sentidos, show envolvente de 360 grados.

El título “Señales de humo” parece muy directo y propio de Los Coronas, con ese halo western. Pero tratándose de vosotros, intuyo que puede haber cierto doble sentido con un punto crítico. ¿Es así?

Es cierto, por una parte, está la referencia de los westerns, las pelis de vaqueros, y por otra se refiere a la idea de David – Krahe, guitarrista del grupo – de que los Coronas no hacemos otra cosa que vender humo. Es una autocrítica y a la vez una broma privada que se acabó convirtiendo en el título del disco.

Que el álbum fuese doble, ¿fue premeditado? ¿O fruto de un frenesí creativo inesperado?

No fue premeditado, empezamos a componer con la idea de descartar lo que no nos pareciera bien y, aunque descartamos algunas en una primera fase, luego fuimos incapaces de dejarlo en 10 o 12 canciones y acabamos con un disco doble. Incontinencia creativa en su máximo explendor.

Leo que grabaréis nuevo disco en breve con Corizonas, ¿dónde y con quién lo haréis?

Lo más probable es que se grabe aquí. La relación con Craig Schumacher es más con los Coronas que con Corizonas.

¿En qué punto está ahora mismo la composición del mismo? ¿O está 100% terminado?

No, aún está en las primeras fases de la composición, el momento en el que se va dando forma a posibles conceptos, a la orientación musical…

Se dice que en España vinimos un momento muy bueno musicalmente. ¿Es aplicable a la escena más guitarrera?

La escena guitarrera, o más rockera, no está mal, se mantiene mientras alrededor van naciendo y muriendo una moda tras otra. Llevo viendo ese movimiento desde hace décadas y el rock guitarrero siempre se mantiene, a veces más arriba y otras más abajo. Hay bastantes festivales y un circuito de salas muy estable y aunque cada vez haya menos bandas de rock en las listas de éxito, el rock es posiblemente el único género musical que aún conserva una clase media considerable, donde puedes ganarte la vida sin necesidad de tener un gran éxito. A diferencia de otros estilos musicales existe una estructura, una red que facilita la creación y desarrollo de una banda, y un circuito posterior para que se den a conocer. Es algo con lo que no cuentan, por ejemplo, ni el hip hop ni el trap. Las bandas de rock han demostrado ser increíblemente resistentes, solo hay que hacer una búsqueda rápida en Bandcamp para encontrar miles de bandas guitarreras que distribuyen su música directamente a sus seguidores, que venden su material en las pequeñas salas, tratando directamente con su público, sin intermediarios. Se crean sitios web para promocionar sus conciertos o pequeños festivales a causa de la indiferencia de los medios de comunicación, orientados casi exclusivamente al pop. Es una escena pequeña pero muy sólida. El rock ha perdurado precisamente porque desde hace un par de décadas se ha luchado para crear espacios alternativos para la música que tanto la industria como los medios de comunicación desechan porque les parece culturalmente insignificante. Hay una obsesión por la comercialidad; el éxito y la celebridad, son los medidores según los cuales los artistas musicales son considerados dignos o "relevantes". Es un mensaje terrible que parece decirte “si no triunfas, déjalo, no hay hueco para ti”.

Acabo de entrevistar a Fatoumata Diawara y me ha dicho que en el pop-rock occidental no tenemos “ni puta idea” de lo que es la diversidad. ¿Qué te hace pensar?

Entiendo a lo que se refiere, cada vez hay menos personalidad, todo tiende a ser más uniforme, parece que no se quiere molestar ni hacer pensar al oyente y se tiende a una homogenización preocupante. Todo suena ya muy parecido en cualquier país occidental, cada vez hay menos peculiaridades locales. La música de cualquier diva de la escena pop mundial, las que ocupan los primeros puestos de ventas, suena toda exactamente igual. Es música creada y dirigida por productores que copian un éxito anterior y que a su vez cuando triunfa, es copiado por el siguiente; así llevamos 20 años, parece que todas grabaran con la misma máquina y en el mismo estudio. Y luego afinan las voces para dejarlas “perfectas” y en ese proceso se les quita toda la personalidad. La característica vocal de un cantante tiene mucho que ver con cómo juega con la afinación, si haces que una máquina “afine” su voz, el carácter se va a la mierda. Para lo que demanda el gran público, ya no hacen falta ni compositores ni cantantes, todo eso lo puede hacer ahora una máquina. No hay ni diversidad ni riesgo.

¿No tienes la sensación de que en los medios y en las redes sociales empieza a hablarse cada vez más de las condiciones laborales de los músicos, tanto los muy profesionales como los que empiezan? ¿Qué elementos son cruciales en este debate ahora mismo, en tu opinión?

Que se empiece a hablar del tema es un avance, durante años parecía que no existiéramos, aunque aun así podías organizarte y sobrevivir con lo justo. Pero eso hoy en día es casi imposible; el gobierno quiere controlar todo el flujo del dinero y como los que están forrados tienen la habilidad de tributar muy por debajo de sus posibilidades, la presión fiscal hace que los niveles bajos de la población, dónde estamos la mayoría de los músicos, tributemos muy por encima de las nuestras. Ser músico de la serie media o baja, la de los verdaderos obreros del rock, que tocan solo en salas pequeñas por 50 o 90 euros la noche y un par días a la semana, es bastante complicado. Entre la cuota de autónomos y los impuestos, lo que le queda es una ruina. Eso nos obliga a organizarnos para que no se trate de la misma manera a todos los músicos porque hay realidades muy distintas y se tiende a meternos en el mismo saco. Creo que la gente empieza a darse cuenta de que en la música hay diferentes niveles, por un lado está el artista, gente como por ejemplo Raphael, y por otro el músico que toca con él. Si el artista cobra 1000, el músico suele cobrar entre 25 y 60. El artista da 20 conciertos y puede descansar hasta el año siguiente; el músico tiene que buscarse la vida, porque si no toca, no llega a fin de mes, y seguir practicando con el instrumento cada día, para que el año siguiente no llegue alguien más joven que cobre menos y le quite el trabajo. Así que más nos vale que nos agrupemos y defendamos lo nuestro, porque nadie lo va a hacer por nosotros y el panorama va a resultar cada vez más complicados para las nuevas generaciones que quieran dedicarse a la música de manera profesional. Buenos tiempos para la música, malos tiempos para los músicos.