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Crítica de «Enemigos íntimos»: Un policíaco duro, profundo e hirviente

Gran trabajo de Matthias Schoenaerts, el delincuente, y Reda Kateb, un actor francés de origen argelino que borda el papel de policía desarraigado

Matthias Schoenaerts en «Enemigos íntimos»
Matthias Schoenaerts en «Enemigos íntimos»
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Interesante filme policíaco francés que se acerca y se aleja a un tiempo de los códigos tradicionales de ese género y esa cinematografía, no es un «polar» frío, sino hirviente, con una puesta en escena nerviosa, crispada, y con unos personajes tiznados de fatalidad y de identidad social y racial.

El argumento enfrenta a los protagonistas, amigos de la infancia de barriada marginal, uno integrado en un clan familiar que trafica con drogas y el otro sin acabarse de integrar como policía de estupefacientes. Caminos que los separan pero también los unen en una potente trama de traficantes, crímenes y venganzas. Gran trabajo de Matthias Schoenaerts, el delincuente, y Reda Kateb, un actor francés de origen argelino que borda el papel de policía desarraigado, solitario y en permanente colisión interna y externa: «entré en la policía de estupefacientes porque era el único lugar en el que mi jeta no sería una desventaja sino un beneficio».

Aunque el argumento no sea nuevo, el director, David Oelhoffen, le proporciona momentos de tensión narrativa y de tensión dramática poco habituales; hay enorme frescura ambiental, la presión de la muerte y el duelo, la presencia agobiante del clan y una constante profundidad reflexiva sobre la pertenencia a tu «grupo» y los conflictos internos al escapar de él: la escena del policía ante sus padres que lo repudian es en ese sentido memorable.