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Antonio WeinrichterAntonio Weinrichter

Crítica de El reverendo: Diario de un cura

Llega a las salas el nuevo trabajo de Paul Schrader, protagonizado por Ethan Hawke y Amanda Seyfried

Ethan Hawke protagoniza «El reverendo»
Ethan Hawke protagoniza «El reverendo»
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Qué alegría presenciar este retorno a la buena forma de Paul Schrader, uno de los grandes nombres de aquel gran nuevo Hollywood de los años 70, con «El reverendo: First reformed». Da vértigo, de todos modos, pensar que han pasado veinte años y una decena de películas desde «Aflicción», su última obra maestra.

Sabedor de que no goza del beneplácito de la industria, o quizá porque pasa de los 70 y no le quedan tantas bazas en la manga, Schrader ha tirado por lo seguro, que no es lo mismo que lo fácil. Ha escrito y dirigido una versión en digital de... la misma historia que ha contado casi siempre, a saber, la de la bressoniana «Pickpocket»: un varón, que encarna los demonios de este cineasta de la autoterapia, recorre un largo –y a menudo sangriento– camino hacia la redención.

Es como un palimpsesto de la obra de Schrader: en este cura en apuros está el «Taxi driver», el «American Gigoló», el camello de «Posibilidad de escape»... y hay también un perfecto mix del frágil cura rural de Bresson y del cura que pierde la fe de Bergman: escribe un diario, le galvaniza una parroquiana encinta, está mortalmente enfermo del estómago.

Qué poco original, me dirán. Schrader podría decir, con Borges, que elige a sus padres en busca de ese estilo trascendental (la buena forma a que me refería arriba) al que dedicó un libro del que es buena ilustración esta ingrata película, ferozmente fuera de moda, que ha firmado con la inestimable colaboración de un Ethan Hawke tan en estado de gracia como de desgracia lo está su personaje.