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El caso Weinstein envenena la taquilla

Fracaso total en el estreno de la última película de Kevin Spacey. En su primer día, «El club de los jóvenes millonarios» recaudó 110 euros

Weinstein en la comisaría de Nueva York
Weinstein en la comisaría de Nueva York - ABC
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No hay tregua ni perdón, por más que el tiempo pase y, a tenor de lo conocido ayer en torno aAsia Argento, la creciente montaña de mugre en torno a los casos de agresiones y conductas sexuales inapropiadas que han dominado Hollywood durante décadas comience a enterrar el prestigio y las carreras de los personajes más insospechados. La caída a los infiernos del actor Kevin Spacey (59 años), tal vez la más fulminante después de la del antaño todopoderoso productor Harvey Weinstein (66), se ha traducido en un rotundo fracaso en la taquilla de su última película, «El club de los jóvenes multimillonarios» («The Billionaires Boy’s Club»), que se rodó antes de que en octubre de 2017 estallara el escándalo. En su primer día de proyección en diez cines de Estados Unidos, elfilme ha recaudado la paupérrima cantidad de 126 dólares -110 euros-, según informaciones de «The Hollywood Reporter».

La meca del cine emplea la expeditiva expresión de «veneno en la taquilla» («box office poison», en ingles) para referirse a un actor o actriz cuya mención evoca asociaciones tan negativas que afectan la venta de boletería de las películas que protagonizan. Y está claro que Kevin Spacey -señalado por varios actores como su acosador sexual, sobre todo en los tiempos en los que se ganaba las lentejas en el teatro- es el caso más evidente de intoxicación. El director de «El club de los jóvenes multimillonarios», James Cox, no tuvo los reflejos o el presupuesto de Ridley Scott para «borrar» digitalmente a Spacey de la cinta y sustituirle por otro intérprete. En «Todo el dinero del mundo», Scott le cambió a última hora por Christopher Plumme para encarnar al multimillonario Jean Paul Getty y salvó el proyecto de una ruina que parecía segura.

Mientras tanto, el abogado de Harvey Weinstein, Benjamin Brafman, sigue buscando pruebas para exculpar a su representado, una vez que se ha iniciado el proceso judicial contra él por dos cargos de violación y uno de agresión sexual, sobre los que se negó a declarar a finales de mayo en una corte de Manhattan. Lo último que se ha sabido es que Brafman han presentado al juez unos correos electrónicos como prueba de que, al menos en uno de los casos, que se remonta al año 2013, hubo aparente consentimiento por parte de la víctima.

Harvey Weinstein, que tras el estallido del escándalo ingresó en una clínica de Arizona para tratarse su adicción al sexo, se encuentra en libertad bajo fianza, tras entregarse voluntariamente a la Policía de Nueva York.