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Julia Gutiérrez Caba: «No soy una estrella. Nunca lo he sido»

La veterana actriz fue homenajeada en el Festival de Cine de Málaga con la Biznaga «Ciudad del Paraíso»

La actriz Julia Gutiérrez Caba recibe la Biznaga Ciudad del Paraíso del Festival de Málaga
La actriz Julia Gutiérrez Caba recibe la Biznaga Ciudad del Paraíso del Festival de Málaga - EFE
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Han pasado casi sesenta años de la primera vez que Julia Gutiérrez Caba (Madrid, 1932) se subió al escenario. Lo hizo con un pequeño personaje en «Mariquilla Terremoto», con la compañía de Catalina Bárcenas. «Solo tenía que entrar por un sitio, decir una frase cortita y salir por el otro lado. Pero en cuanto pisé el escenario, hubo un apagón. Estaba convencida de que era una mala señal», recuerda la actriz, que anoche recibió la Biznaga «Ciudad del Paraíso» en el Festival de Málaga.

La veterana intérprete no sólo forma parte de una de las principales familias actorales españolas, también ha interpretado obras como «Las entretenidas», de Miguel Mihura; «Petra Regalada», de Gala, o «El jardín de los cerezos», de Chejov; y labró una aclamada carrera en la pequeña y gran pantalla (ganadora de un Goya a la mejor actriz de reparto por «You’re the One», de José Luís Garci). Pero siempre ha tenido los pies en la Tierra. «Estaba pensando antes, cuando me estaban haciendo las fotos, que estoy como si no me pasara a mí. Me sentía como una estrella, cosa que no soy ni he sido nunca», cuenta.

P - ¿Cómo que no?

R - Las estrellas son otra cosa, tienen otro perfil. Yo siempre he estado muy en la realidad.

P - ¿Y cuál es su realidad?

R - Mi realidad es recoger este premio. Después las perspectivas son cada vez más difusas para mí porque tengo muchos años y no puedo estar trabajando como lo hacía antes, porque ya te cansas más. No aguanto los ensayos ni los rodajes como antes, y eso es una pena. Pero sigo haciendo cosas, siempre que las condiciones sean favorables...

P - Ha hecho mucho teatro, pero también se le quiere mucho en el cine y la televisión.

R - El teatro es lo único diferente, lo demás está enlatado. Ni el cine ni la televisión se producen cuando lo estás haciendo. El teatro tiene un elemento fundamental que es el público.

P - Con su trayectoria, cualquiera diría que sabía si ser actriz o no...

R - Tenía mis dudas porque creía que no iba a estar a la altura de mi familia. Pero, inevitablemente, cómo estás en el ambiente casi te empuja a subir. Nosotros viajábamos con mis padres desde pequeños. Mi hermana Irene empezó antes que yo, pero ella lo tuvo siempre muy claro. Pero yo empecé poco a poco: desde papeles con muy poca responsabilidad, casi sin hablar. Fue viendo que podía.

P - ¿Qué recuerda de su primera vez sobre el escenario?

R - Que se apagó la luz en cuanto puse un pie en el escenario (ríe). Pensaba que algo me iba a pasar, pero era muy corriente en esa época. Pero en cuanto volvió la luz, hice lo que tenía que hacer y ya está.

P - ¿Nunca soñó con llegar alto?

R - Uno de mis defectos ha sido que no ser ambiciosa porque en este oficio, como en todos, hay que tener un mínimo de ambición y de no importarte ciertas cosas.

P - Pero llegó a montar su propia compañía.

R - Sí, con mi marido, pero eso no lo decidí del todo yo. Había trabajado con mucha frecuencia con Alberto Closas y fue él quien me dijo que tenía que tener mi propia compañía y así podríamos volver a trabajar juntos cuando regresara de Latinoamérica. Y eso hice. Trabajaba en televisión, y con ese dinero, hacía teatro. Nunca tuvimos subvención, hecho que hay que destacar.

P - ¿Ha cambiado mucho la industria desde que usted empezó?

R - Lo que he percibido es el cambio de la sociedad porque el teatro es el reflejo de la sociedad. Pero no hay que olvidar que el público es el que tiene que aceptar esa evolución. Es más crudo, más cercano a la realidad. Me gustaría tener veinte años menos, lo justo para poder ser partícipe de todo esto.