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Raúl Arévalo, un actor indirigible

El intérprete recibió el homenaje del Festival de Málaga, en el que participó por vez primera con «AzulOscuroCasiNegro», la película de su debut

Raúl Arévalo, en Málaga antes de recibir el premio del festival cinematográfico
Raúl Arévalo, en Málaga antes de recibir el premio del festival cinematográfico - Efe
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Cuando uno piensa en Raúl Arévalo, suele verlo desconfiado (como Isra, de «AzulOscuroCasiNegro») o malhumorado (como Julián, uno de los protagonistas de «Primos»). Sin embargo, ayer el actor madrileño mostró su cara más amable allá por donde iba. No dudaba en saludar a cualquier que quisiera un instante su atención. ¿El motivo? El Festival de Cine de Málaga le entregó el Premio Málaga Talent y el actor reunió a toda su familia y a gran parte de sus amigos en la capital de la Costa del Sol para celebrarlo. «Es bonito que te den un premio, eso siempre. Pero que me lo den en Málaga lo es doblemente porque es el primer festival al que vine en mi vida y al que más veces he venido y, además, ¡mira qué tiempo hace! Se me va a hacer corto porque tengo que volver pronto a Madrid», relató mientras elogiaba las vistas de la terraza del hotel Málaga Palacio.

Pese a que muchos le recuerden como Carlos Medina en «Compañeros», su carrera como actor «comenzó realmente en Málaga». «Aquí presentamos en 2005 mi primera película, “AzulOscuroCasiNegro”, de Daniel Sánchez Arévalo. Esa fue mi gran oportunidad, y puede que sin ella no hubiese pasado nada de lo que ha sucedido después», reflexiona Arévalo. «Pero es que la segunda película -“El Camino de los ingleses”, con Antonio Banderas como director- la rodé también aquí y muy poco tiempo después. Pasé cuatro meses viviendo y trabajando en Málaga, y fue el rodaje más intenso de mi vida desde que empecé», confiesa. Si algo tuvieron esos dos proyectos en común es que ninguno de sus cásting fueron buenos: «Fueron los más raros de mi vida. Al de “AzulOscuroCasiNegro” llegué tardísimo porque estaba trabajando (en IKEA) y no di pie con bola cuando llegué. Pero no sé qué hice que Dani (Sánchez Arévalo) dice que vio algo en mí. Y para “El camino de los ingleses” me llamaron a última hora. Mi personaje estaba basado en un libro que yo, obviamente, no había leído. No sabía de qué iba y en la prueba hice algo que tuvo tan poco que ver que Banderas pensó en mí, pero para otro personaje, y así fue. Dos audiciones fallidas, y gracias a los fallos me cogieron para las películas».

Su experiencia como director parece no haber sido sin embargo tan fallida como sus primeros casting. El actor de Móstoles consiguió cuatro Goyas con su ópera prima, «Tarde para la ira», entre los que se encuentran el premio a mejor director novel y a mejor guión. «Tardé ocho años en hacerla. Es mucho tiempo. Espero que en la segunda, que ya la estoy escribiendo, tarde menos», explica. Pese a los problemas para sacarla adelante, Raúl Arévalo estrenó una de esas películas que quedan señaladas en el imaginario colectivo. «Ni en el mejor de mis sueños podía imaginármelo. Fantaseas con que la terminas y a la gente le gusta, pero no piensas en ganar premios con tu primera peli. Pero, aun habiéndose cumplido una de mis mejores fantasías, me pilló en un momento en que estaba sobrepasado a todos los niveles, tanto profesional como personal», explica el actor mientras vuelve a comprobar que la pantalla de su móvil está rota. «Estaba haciendo una serie de televisión, a la vez que estaba terminando el rodaje de “Oro”, y mientras también estaba con la postproducción de mi película a las 12 de la noche. Lo he disfrutado más a toro pasado».

A su lado siempre ha estado quien podría ser categorizado como su «musa» y su «mejor amigo» a partes iguales. «Antonio de la Torre es como mi novia, pero sin sexo. Le amo como a nadie, le mataría como a nadie. El viernes pasado terminé el rodaje de la película “El plan”, el primer filme de Polo Menárguez y en el que hemos estado grabando durante tres semanas. Todo ha sido en una única casa y solo con tres actores. ¡Imagínate! Cuando acabamos pensé: “ya le echo de menos”, pero cuando lo vi al rato no pude evitar acordarme de lo nervioso que me pone a veces», relata entre risas. Pese a describir su relación como si fueran Tom y Jerry, Arévalo mostró una hueca de morriña al contar que anoche De la Torre no pudo estar presente. «No ha podido venir porque el domingo se va a Francia».

Después de casi veinte años y una decena de premios, el Raúl Arévalo que anoche recogió el Premio Málaga Talent no tiene mucho que decirle al Raúl que acababa de salir de la reconocida escuela de Cristina Rota y se coló entre el reparto de «Compañeros». «No tengo nada que decirle porque no me gustaría cambiar nada, ni siquiera las cosas malas. y eso que han pasado unas cuantas. Prefiero centrarme en todo lo bueno que he vivido y en las cosas que he ido aprendiendo. Después de “Tarde para la ira” me di cuenta de que tenía que bajar el ritmo porque un amigo médico me dijo que se está comprobando que los excesos de estrés que tienes a los 30 y pico, pasan factura a los 50 y tantos, y yo no quiero eso», concluye sonriente el actor.