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El «gol por la escuadra» de la filosofía en televisión

Movistar+ graba «Merlí: Sapere Aude», spin off de la serie

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Merlí - MOVSITAR
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Estos días termina en Barcelona el rodaje de «Merlí: Sapere Aude», continuación casi natural de una serie que adelantó, a pequeña escala, el éxito de «La casa de papel». Historias de atracos son frecuentes en la pantalla, pero Movistar+ ha propiciado la resurrección de un héroe atípico, un profesor de Filosofía de trayectoria casi tan errática como su vida: producida por Veranda TV para la cadena autonómica TV3, que la estrenó en 2015, «Merlí» fue un éxito instantáneo en Cataluña, que Atresmedia no logró exportar al resto de España ni con ayuda del doblaje. Después de tres temporadas, la serie murió, también de forma casi natural, pero encontró una nueva y fructífera vida internacional a través de Net flix.

«Sapere Aude» (el título procede de una cita de Horacio y significa «Atrévete a saber») ha tenido como escenarios principales la Universidad de Barcelona, el barrio Gótico, el Raval y la playa. Sin perder su esencia catalana, el cambio de ciclo académico y de plataforma la hace más adulta y bilingüe, con mayor presencia del castellano, aunque para Movistar+ sigue suponiendo una apuesta osada, su primera serie en catalán. «Es atrevido, con todo lo que hay... pero es más integrador que nada. Reflejamos una sociedad bilingüe en la que los profesores hablan castellano y catalán y todos nos entendemos», describe su creador.

Más mérito tiene seguir manteniendo la filosofía en el centro de las tramas. «Es marca de la casa», dice Lozano en un descanso del rodaje, pero esta vez no dedicamos un capítulo a cada filósofo. «Se habla más de conceptos, sobre todo de ética, con algo de metafísica. Queremos hacer una cosa un poco más profunda. En el fondo es el mismo estilo, pero habrá más debate en el aula, más gente hablando».

El escritor se resiste a sacar pecho, pero acaba por confirmar que «Merlí» originó un aumento del interés por la Filosofía. «Me dicen que la he puesto de moda otra vez, pero no tengo tanto poder, aunque es verdad que se matriculó más gente. Luego llegan y se quejan porque no es igual que la serie».

Más extras que «JdT»

En total, serán ocho capítulos que llegarán a la plataforma de Telefónica en diciembre y que se estrenarán de golpe, como es habitual, algo que no entusiasma a su creador: «Prefiero la serie clásica, de esperarse. Por eso se llama así. Ya sé que es como nos han visto en Netflix, pero yo soy viejete. La época dorada de las series son los ochenta y noventa, Lo de ahora es un caos», añade con humor.

El salto se nota en la factura de la producción. «Hay más dinero», corrobora Lozano. «Eso no significa que no haya que hacer ajustes, pero creo que quedará mejor. He visto los primeros resultados y el equipo es mejor, no de personas sino de cámaras, con muchos extras», explica. Alberto Álvarez, director de producción, corrobora el dato y habla incluso de unos 3.000 extras. Lozano bromea con que tienen más que «Juego de tronos», donde «tiran más de ordenador».

Los escenarios también se amplían. «Veremos una Barcelona más bonita y más fea a la vez, pero menos viscosa, digamos. Saldrá el mar por primera vez. Y como la Universidad está en el centro, los escenarios son más reconocibles». También estarán más pegadas a la realidad las clases. «La de Lógica es muy dura, por ejemplo, pero también interesante. Es como "mates" con letras, pero más complicado. También es bueno ver cosas no tan divertidas. La filosofía es densa y lo he querido transmitir también».

Cuevas, protagonista

Respecto al argumento, una vez fuera el protagonista original, al que daba vida Francesc Orella, Carlos Cuevas se convierte en el personaje central y en uno de los pocos que repiten, en la piel de Pol Rubio. Además de encontrarse con nuevos compañeros, se topará con unos profesores muy distintos. El más carismático es María Bolaño, interpretada por María Pujalte. «No es la nueva Merlí», precisa Lozano, «pero sí la profesora carismática con la que él tiene una relación más estrecha. Encaja de maravilla».

Pujalte espera que la gente vuelva a apasionarse con la serie y describe su personaje como una catedrática «brillante y muy inteligente, con mucho carácter, pero que está en un momento vital bastante malo, tremendo». El papel de su hija es interpretado por Gloria Ramos, conocida por su participación en la película «Campeones». La maternidad «es la parte del personaje donde vemos la ternura de Bolaño», dice Pujalte. «Era la primera vez que trabajaba con una persona con síndrome de Down y es distinto, especial. Es una experiencia muy curiosa. Se trabaja de otra manera más sencilla, con una conexión muy emocional». Ramos, orgullosísima de su papel y triste porque ha terminado su participación, insiste una y otra vez en que lo que de verdad desea es rodar «una película de acción».

Carlos Cuevas, por su parte, es uno de los más entusiastas, como su personaje, con la idea de que la Filosofía pueda dar pie a una serie de éxito. «Es un gol por la escuadra. Era una serie que era solo autonómica, que compró Atresmedia, luego Canal+ Francia, y que pegó un pelotazo brutal en Netflix. Ahora Movistar+ decide seguir con ella. Todo esto es por el guión. Es una idea brillante, hablar de filosofía en esta era. Cuan do empezamos, el ministro Wert se planteaba quitar la asignatura y conseguimos que no pasara». La serie tiene otro aliciente para él: «Yo estudié aquí, en estas mismas mesas, y he hecho exámenes, aunque de Literatura. Me hace recordar momentos que me ayudan como actor». Su personaje vive la transición del instituto a la Universidad y de la adolescencia al inicio de la etapa adulta. «Me veo preparado", añade el actor, "por mi carrera profesional pero también por el personaje, al que quedan muchas cosas por vivir. Cuando un personaje está bien escrito, es lo más agradecido. Este tiene una evolución brutal, muchas capas».

Cuevas afirma que tiene la ventaja de haber vivido la misma evolución. «Empecé con 19 años y ahora tengo 23. Pol llega de ser el rey en el instituto y no es nada en la universidad. Ya no sirven los mismos trucos. Aquí no gana el fuerte, sino el listo».