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«En el extranjero tenemos fama de astutos: hacemos con poco series que lucen bastante»

Tres guionistas de éxito debaten en el FesTVal de Vitoria el momento dulce de un gremio «objeto de deseo»

Cristóbal Garridoy Jorge Sánchez-Cabezudo, moderados por Mariola Cubells
Cristóbal Garridoy Jorge Sánchez-Cabezudo, moderados por Mariola Cubells - FesTVal
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La televisión busca (o más bien necesita) escritores. Jorge Sánchez-Cabezudo, padre de ficciones tan aplaudidas como «Crematorio», se dio cuenta de esto en el Festival de Cannes, cuando vio miles de personas comprando series a montones. «La ficción vive un momento de auge y la inversión que se está haciendo para competir y generar catálogo es enorme. Y como el volumen de producción es apabullante y va a más, tiene que haber gente que escriba. Un tipo que conocí que buscaba talento decía que el valor está ahí», contó el guionista ayer en un coloquio organizado por el FesTVal y moderado por la periodista Mariola Cubells donde tomó el pulso a su sector junto con sus colegas Cristóbal Garrido («Fariña», «Velvet») y Javier Holgado («Los misterios de Laura», «Presunto Culpable»).

«Nos sentimos como el objeto de deseo», bromeó Garrido. «Antes las televisiones buscaban a las productoras, pero esto ya se ha acabado, porque llaman directamente al guionista. Esta es su pequeña venganza, ahora tienen el poder, como ha pasado siempre en Estados Unidos», añadió. En la mayor industria televisiva del mundo, de hecho, canales y plataformas firman acuerdos exclusivos y millonarios con creadores. Shonda Rhimes («Anatomía de Grey», «Scandal»), Ryan Murphy («American Horror Story», «American Crime Story») y Kenya Barris («Black-ish») son algunos de los fichajes de Netflix.

Sin embargo, reconocieron, el papel del productor, ese pepito grillo que les recuerda que un fracaso puede costar millones, sigue vigente. «También hay otro modelo que se mantiene en el que la idea viene de una novela y el productor se encarga de adaptarla», planteó el coordinador de guiones de «Fariña».

«Siempre hay cierta tensión entre la parte más conservadora, los productores, y los guionistas. Nosotros tenemos el deber de lanzarnos hacia el abismo, y la obligación del productor es agarrarte por el cinturón. En ese conflicto se llega a relaciones muy interesantes. Y luego siempre hay gente osada, y el público te va a acompañando. Yo recuerdo que en “Desaparecida” el riesgo era emitir en panorámico. Mucha gente lo quitó porque pensaron que eso era una película», insistió el también creador de «La zona», que suele producir junto a su hermano Alberto.

Empresa para mejorar guiones

«Si el cine es el mundo del productor y los directores, la televisión es el mundo de los guionistas. De hecho, mi primera empresa se dedicaba a mejorar guiones, porque eso luego ahorraba muchos costes. La televisión tiene un star system y un público que el cine no llegaba a tener, porque lo que no funcionaba en la pequeña pantalla iba fuera. Era horrible, pero obligaba a un esfuerzo permanente que nos ha llevado a crear una industria como la actual, óptima para que lleguen las plataformas»”, reflexionó Sánchez-Cabezudo.

No sin mis fracasos

Pero esta nueva época dorada del guionista también tiene su eco fuera, donde la ficción española (valga el ejemplo de «La casa de papel», entre otras) arrasa. De hecho, España es el cuarto país que más series exporta por detrás de Estados Unidos, Reino Unido y Corea del Sur. «Fuera nos reconocen porque somos astutos, gente resolutiva capaz de que con poca cosa todo luzca bastante», subrayó el autor de «Crematorio».

Ambos coincidieron en que lo mejor no es crear una sola cosa que funcione, sino tener una carrera larga. Sánchez-Cabezudo recordó que cuando acabó «Al salir de clase» estuvo años sin trabajo. Y Álex Pina, por ejemplo, que ha firmado un acuerdo de exclusividad con Netflix, fue el padre de «Vis a vis» y «La casa de papel» pero también de «Bienvenidos al Lolita». «Cuando curras más haces fracasos y éxitos. Lo malo es cuando empiezas a repetirte, el gran problema de muchas productoras. A priori, tu no piensas para Fariña en el mismo que ha hecho una serie de Paula Echevarría», relató Garrido, firme defensor de su «Cuerpo de élite».

Hoy en día, insistieron, la demanda es tan grande que tienen la sensación de que todo el que escriba bien y aguante acabará entrando en «la rueda». Ocurre con muchos dramaturgos, señalaron. Y se puede vivir del negocio. Un negocio que se vuelve más meritorio aún en las series diarias, una escuela con un ritmo brutal. «Hay muchas ligas de guionistas. Si empalmas un curro con otro vives bien, depende de tu ambición. En las series se gana un buen dinero, pero puedes estar dos años sin trabajar y es duro», confesó Garrido.

¿Y nuestro Larry David?

Aunque la evolución de los guionistas y la ficción española ha sido brutal, los guionistas creen que en la comedia no se ha dado este salto de calidad. «Es lo más difícil de escribir y es con lo que más fácil puedes caer en el ridículo. En “Los misterios de Laura” costaba más el chiste que las tramas policiacas», planteó Holgado. «También es más difícil de ejecutar, exige una unión entre guionista y cómico muy fuerte», explicó Sánchez-Cabezudo, que saca a relucir el tema de la excesiva duración que tienen aquí las comedias (70 minutos) y los prejuicios con el humor español asociados a la «españolada».

«Y luego está el tabú de que la comedia no viaja y el tema de la valentía, derivada de las plémicas que ya sabemos. En la televisión tradicional tienen miedo de que les tachen de cualquier cosa y pierdan anunciantes. En las plataformas no ocurre esto», subrayó Garrido. De ahí llegan propuestas frescas como «Vergüenza» y «Mira lo que has hecho», ambas de Movistar.

Como el engranaje televisivo no para, tanto Sánchez-Cabezudo como Garrido confiesan que tienen nuevos proyectos en ficción televisiva que no pueden desvelar. Holgado estrenó ayer «Presunto culpable» en el FesTVal. «Cuando yo empecé, casi escribían guiones los de publicidad, me da rabia que no se valore todo lo que hemos hecho y a la velocidad que lo hemos hecho, en tan poco tiempo», sentenciaron.