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Feud: Bette Davis y Joan Crawford para millennials

Ryan Murphy, que empezó a cartearse con Bette Davis a los 10 años, es el indicado para contar su rivalidad con Joan Crawford

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La legendaria rivalidad entre Crawford y Bette Davis es también un legendario lugar común. Ello no impide que tengamos puestas muchas esperanzas en «Feud», la nueva serie de Ryan Murphy, que este año ha triunfado con «American Crime Story: The People vs. O.J. Simpson». ¿A quién se le ocurriría poner un feo como Cuba Gooding Jr. a hacer del guapo Simpson? Claro que igual de equivocado el tipo que interpreta a Felipe de Edimburgo en «The Crown» (habiendo sido el marido de la reina un ejemplar masculino de exhibición).

De «Feud», que se estrena el cinco de marzo en FX, hemos visto las primeras imágenes (hombre, por Dios, más clichés, la escena de la rata en «¿Qué fue de Baby Jane?»). Lo mismo es Bette Davis y Joan Crawford para millennials, igual que «La La Land» es el musical para millennials. Esta semana también dedica su portada a la serie la revista «Entertainment Weekly» (EW). Recuerdan que, durante el rodaje de la película de Aldrich, Davis se reía de la obsesión por la imagen de Joan Crawford (y de que se metiera relleno en el sujetador). Crawford de quejaba del olor corporal de Davis.

Es verdad que el Murphy bueno es el que convierte lo camp y lo macabro en arte y audiencia. Ahí está «American Horror Story». Pero probablemente saque algo nuevo de estas dos mujeres interpretadas por Jessica Lange y Susan Sarandon (sí, Sarandon es Bette Davis, ¿cómo iban a desaprovechar los ojos saltones). Según Jess Cage en EW, «Feud» es un devastador estudio de dos mujeres víctimas de los hombres, de los medios de comunicación y de los estudios. Un cuento aleccionador, compasivo y feminista. Aunque ya hay un libro («Bette and Joan: The Divine Feud»), Ryan Murphy, que empezó a cartearse con Bette Davis a los diez años, es la persona adecuada para contar la historia. Como diría John Waters, la ficción es la verdad.

Además de «Feud», Ryan Murphy supervisa como productor ejecutivo de American Crime Story las secuelas sobre el Katrina, el asesinato de Versace y, por fin, otra cosa interesante: Monica Lewinsky. Fantaseo con lo que un Murphy español (con toques de Waters) sería capaz de hacer con Encarna Sánchez. O con Bárbara Rey.