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La imparable expansión de la animación: del boom de Pixar a la seducción del público adulto

Se espera que en 2020 el sector dé trabajo directo a más de 10.000 personas e indirecto a 40.000. En 2017 facturó 654 millones de euros

«Los Simpson»
«Los Simpson»
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«La animación es una industria en constante crecimiento y expansión». Lo dice el libro blanco de Diboos, la Federación Española de Asociaciones de Productoras de Animación, que reúne a más del 80% de los profesionales del sector en España. En esa parcela audiovisual, nuestro país tiene cada vez más fuerza, también a nivel económico y social. Solo en 2017, 7.450 personas fueron empleadas de manera directa en el mundo de la animación, que facturó 654 millones de euros. Así lo refrenda el citado documento de Diboos, que tiene como título «La industria española de la animación y los efectos visuales».

Para 2020, se estima que esa facción audiovisual empleará a 10.000 personas directamente y que la cifra aumentará hasta los 40.000 profesionales vinculados anualmente a la animación en España. La industria no deja de crecer, tanto en el arte audiovisual más puro, la dedicada a la producción de películas y de series y programas de televisión, como en otras divisiones como los videojuegos. «El cine nació hace más de cien años, pero antes de eso ya había animación. Es una industria muy antigua», explica José Luis Farias, director del Mercado de Animación 3D Wire, un referente en España y en Europa. «Pero en las últimas décadas todo ha avanzado mucho, en especial en cuanto al realismo de los proyectos. Ahora, a menudo es muy difícil distinguir a un personaje real de uno de ficción», afirma.

La evolución cuenta con un principal protagonista: la tecnología y su imparable crecimiento, en especial en los últimos veinte años. «Ha habido un avance impresionante. Hace no tanto tiempo todo era a lápiz, mientras que hoy en día hay proyectos que se hacen íntegros sobre tabletas digitales. Yo trabajé como productor ejecutivo en “El bosque animado”, la primera película de animación que se hizo en Europa, seis años después de “Toy story”. Recuerdo que me llamó el director de producción y me dijo que íbamos a comprar un disco duro de un terabyte. Ahora, ese espacio lo llevamos en el bolsillo», cuenta por su parte Manuel Cristóbal, productor de contenidos de animación y ganador de cuatro Premios Goya por su trabajo en el sector. «Ahora hay técnicas y métodos que hace dos años creía imposible que pudieran existir nunca», coincide el animador Tom Warburton, uno de los creadores más reconocidos de Cartoon Network, ahora al frente de «Muppets Babies», el «reboot» de «Los Teleñecos» en versión preescolar, que en España emite Disney Júnior.

Iconos y referentes

La industria está plagada de referentes en su crecimiento en las últimas décadas. Desde el trabajo de Disney en cine y televisión (con series tan exitosas como «La banda del patio» y «Brandy & Mr. Whiskers»), a los históricos «Looney Toons» de Warner Bros, los proyectos de Cartoon Network y la innovación llegada desde Asia con el anime, con Hayao Miyazaki al frente. Entre todos ellos, destaca uno: la factoría Pixar, con su fundador John Lasseter a la cabeza. «Una industria nueva comenzó con “Toy story". Lasseter no solo trajo una revolución tecnológica, sino también narrativa», considera Cristóbal.

«El cambio que Pixar le dio a la industria de la animación ha sido mayúsculo, también en cuanto a la forma de elaborar los dibujos», expresa por su parte Jamie Mitchell, nominado a dos premios Emmy, que en los noventa estuvo al frente de la serie de «La sirenita» y que ahora dirige «Fancy Nancy Clancy», otra ficción de Disney Júnior. Con ellos coincide Álex de la Iglesia. «Los mejores guiones de Hollywood están en Pixar», aseguró el cineasta a este medio hace unas semanas.

La manera de construir historias también ha cambiado notablemente. «Hace veinte años, apenas había ninguna serie de animación a buen nivel de las creadas en España. Como mucho, “Las tres mellizas”. El resto, estaban desfasadas y eran aburridas. Había una tendencia que se repetía: un grupo de amigos con problemas y el típico malote al que seguían sus esbirros. Era todo muy básico e incluso patético», asegura a este respecto Guillermo García Carsí, creador de Pocoyó y de todo su universo y nominado al Goya a mejor cortometraje de animación por «La mano de Nefertiti».

Su «Pocoyó» traspasó fronteras y se convirtió en todo un éxito fuera de España cuando todavía no había sido estrenada en nuestro país. «Hace poco me dijeron que ha sido la única serie nacional en haber sido traducida a 110 idiomas», recalca el creador, parte también del éxito de «Tadeo Jones». El componente didáctico en «Pocoyó» está muy presente, pues la educación es otro de los principales objetivos de la animación. «Nuestros dibujos no solo están para entretener, también para enseñar. Y eso es probablemente lo más importante que tienen», comenta al respecto Krista Tucker, guionista de «Fancy Nancy Clancy» y «La Princesa Sofía», y que también cuenta con dos nominaciones al Emmy.

Adultos y plataformas

Más allá de todo ello, la evolución del sector le ha permitido aumentar mucho su target con ficciones no tan destinadas al público infantil. Un claro ejemplo de ello es «Trollhunters: Relatos de Arcadia», creada por Guillermo del Toro para Netflix y cuyo gran responsable es el español Rodrigo Blaas, que avanza que las ficciones de animación van mucho más allá que los más pequeños. También en cuanto a la composición de sus tramas.

«Hace unos años, todas las series de animación eran al estilo “Scooby Doo”. Es decir, que la esencia era la misma y los personajes no cambiaban en ningún momento. Pensé en éxitos de series adultas como “The Wire”, “Juego de tronos” y en especial “Breaking Bad”, que siguen a personajes que van mutando a lo largo de las temporadas. Eso nunca se había visto en la animación y quise hacerlo en “Trollhunters”: crear una nueva narrativa que nos permita observar cómo los protagonistas van cambiando con el transcurso de la historia», asegura Blaas, ganador de un Emmy y nominado a otros dos, así como a un Goya a mejor cortometraje de animación.

A su lado, trabajan «entre 600 y 700 profesionales», de manera directa e indirecta. «También he querido dotar a la serie de mis propias vivencias. Hay referencias incluso a “Verano azul”. ¡La animación no es solo para niños!», asevera el creador, inmerso ahora en «3 Below: Relatos de Arcadia», spin-off de «Trollhunters» que llegará próximamente a Netflix.

En ese aspecto, las plataformas de contenidos bajo demanda han aportado una nueva revolución al sector. De hecho, su esencia representa un cambio de tendencia esencial en la animación. «Ahora hay un nuevo escenario por explorar. Antes, Disney era el único, pero ahora Netflix, Amazon o HBO están competiendo con ellos. Son como los “nuevos ricos”, plataformas que demandan muchísima animación y no solo para niños», cuenta García Carsí.

En efecto, la instauración en el mercado de las factorías de streaming ha abierto una nueva puerta a los creadores para desarrollar contenidos para adultos. «Rick & Morty», «Bojack Horseman», «(Des)encanto» y la próxima «Undone» son solo unos pocos ejemplos. «Antes, no había más animación para adultos que “South park”, “Padre de familia” y las primeras temporadas de “Los Simpson”. Pero todo es diferente con las plataformas, que se están centrando en animación para otras generaciones mayores», atestigua Farias, que en su mercado 3D Wire aprecia ese «cambio de tendencia», que hace extensible incluso más allá. «Los taquillazos de Hollywood de cine de superhéroes, que abarca los universos de Marvel y DC, están plagados de animación», rubrica. La secuencia de apertura de «Juego de tronos», por su parte, también está hecha íntegramente gracias a la animación.

El cambio de la industria de la animación tendrá continuidad en el tiempo. «No hay que dejar de crear grandes historias, porque si no es imposible llamar la atención de la gente y especialmente de los niños», afirma Warburton. Nadie escapa de esa nueva revolución, ni siquiera los que parecían inmunes. «La fórmula de Pixar se ha convertido en otro estándar y está incluso desgastada», especifica García Carsí. «Lo que se hace es lo que funciona. Hubo una época en la que todo se parecía a “Los Simpson” y después, a “Peppa Pig”. La animación ya no busca solo el modelo de Pixar», coincide Farias. Todo ello, para dar continuidad a una tendencia que define Manuel Cristóbal. «Muchos padres crecieron con la animación, por lo que en muchos casos han sido ellos quienes han animado a sus propios hijos a engancharse a ella».