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Alcalá, Carmona, Coria y Santiponce regresan al siglo XVI gracias a «La peste»

Gran parte de la exitosa serie del sevillano Alberto Rodríguez se ha grabado en varios municipios de la provincia

La fábrica de añil es en la actualidad la hacienda de Martín Navarro, en Alcalá de Guadaíra
La fábrica de añil es en la actualidad la hacienda de Martín Navarro, en Alcalá de Guadaíra - ABC
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El rodaje de «La peste», además de los diferentes edificios históricos de la capital hispalense también ha transformado varios rincones de la provincia para recrear la Sevilla del siglo XVI. Así, todo el caso histórico de Carmona es un escenario perfecto para ambientar una serie como «La peste», que se desarrolla en el siglo XVI.

Perviven edificios de tipología mudéjar que ya existían en esa época y, sobre todo, la trama urbana que se generó en los siglos anteriores. Para la serie de Alberto Rodríguez, Carmona ha sido un escenario clave hasta el punto de que la ciudad de Sevilla que vemos es la serie es en su mayor parte Carmona.

Entre los escenarios empleados está el convento de la Concepción. Este valioso inmueble es de propiedad privada, fue adquirido por un particular para construir un hotel, pero el proyecto quedó paralizado y en varias ocasiones diversos colectivos han denunciado su estado de abandono.

El convento conserva como fosilizada una pequeña ciudad con siglos de antigüedad. Las celdas de las monjas se construyeron a modo de pequeñas casitas de forma que el espacio se configuró como un pequeño pueblo. También grabaron en la Puerta de Sevilla que ha tenido el «papel» de puerta de acceso a la ciudad de Sevilla.

Aquí fue necesaria la instalación de grandes cromas para que tras la puerta apareciera la ciudad de Sevilla. También fue necesario convertir los cipreses de este enclave en palmeras para ajustarse a la realidad botánica de la época, algo que se hizo también mediante cromas.

Las calles de Carmona son buena parte de los lugares que recorren los personajes de «La peste». Es el caso de entorno de la iglesia de Santa María y del convento de las Descalzas que son en la ficción los alrededores de la catedral. También abundan los interiores rodados en Carmona.

En la antigua Cilla del Cabildo se recreó una mancebía, en la casa del Conde de Rodezno junto a la sede de la Pablo de Olavide, se grabó en sus cuadras y se creó la sala de autopsias y en el Hotel Casa de Carmona, también una casa palacio del siglo XVI se dio forma a la residencia de uno de los protagonistas.

La ventaja de Carmona a la hora de rodar es que no necesita de mucha transformación, a excepción de los suelos, que tuvieron que embarrarse para adaptarse a la realidad de la época.

En los alrededores de la Puerta de Sevilla fueron también necesarios cortes de tráfico para que las vibraciones no llegaran a la grabación. El equipo de «La peste» estuvo en Carmona durante seis meses, lo que generó un importante movimiento económico de la mano de extras, carpinteros o artesanos locales.

Alcalá de Guadaíra

En Alcalá de Guadaíra se han localizado tres escenarios de la serie. En su monumental y enorme castillo se sitúa parte de la acción del capítulo final con la recreación del quemadero de la Inquisición.

Alcalá aporta otro castillo a la serie, el de Marchenilla, del siglo XIII, poco conocido, pero cargado de historia y con elementos arquitectónicos muy valiosos. Aquí se aprovecha una de sus estancias para una escena.

Para grabar exteriores, el equipo se desplazó a la antigua aldea de Gandul, hoy despoblada, pero por la que aún cruza un camino que atraviesan los personales de la serie y a cuyos lados subsiste la iglesia y la antigua cárcel.

Por último, en Alcalá también se ha empleado para el rodaje la hacienda de Martín Navarro, donde se sitúa la fábrica de añil del marido de Teresa, una de las protagonistas con más peso.

Coria del Río

Otro de los escenarios que mayor reto supuso, según llegó a explicar su director, Alberto Rodríguez, fue el Puerto de Sevilla, ya que ni siquiera los historiadores se ponen de acuerdo cómo era su fisonomía exacta.

Como solución, eligieron un lugar que bañan, al igual que al puerto sevillano, las aguas del Guadalquivir: la Isleta de Coria del Río. Se trata, como su nombre indica, de una pequeña isla en el río, cerca del casco urbano. Surgió tras las obras de transformación del Guadalquivir, durante las que se realizaron dos cortas. Una de ellas, la de la Isleta, se hizo para eliminar un pequeño meandro del río y se acabó en 1972.

El nuevo cauce pasó a ser el canal navegable, mientras que el brazo abandonado se transformó en una zona de aguas tranquilas donde la vegetación es muy variada y hay multitud de aves acuáticas.

Además de poseer estas privilegiadas condiciones de biodiversidad, la Isleta ha servido, sumándole efectos digitales, para recrear el puerto de «La peste» y los arrabales extramuros, fundamentales para entender el pasado de la capital hispalense.

La clandestina imprenta del exmilitar Mateo ha sido recreada en el conjunto arquitectónico de Santiponce
La clandestina imprenta del exmilitar Mateo ha sido recreada en el conjunto arquitectónico de Santiponce-JULIO VERGNE

Santiponce

El conjunto arqueológico de Itálica, en Santiponce, ha sido otra de las ubicaciones que ha servido para dar vida a la historia del exmilitar Mateo. A pesar de que su origen romano no tiene nada que ver con la época de «La peste», su arquitectura casaba a la perfección con la idea que el equipo de rodaje buscaba para recrear la clandestina imprenta del protagonista, ubicada en un subterráneo alejado del celo policial de la Inquisición.

Además, los oscuros túneles del anfiteatro y las termas mayores de la antigua ciudad romana también han servido para dar vida a los túneles y celdas del castillo de San Jorge.

Y, aunque no se trata de un escenario propiamente dicho, Santiponce alberga otro lugar muy relacionado con «La peste» y su historia: el monasterio de San Isidoro del Campo.

A mediados del siglo XVI, en él existía una comunidad de monjes jerónimos que practicaban en secretos las ideas reformadas y leían libros prohibidos de los impulsores del movimiento, entre los que se encontraba Lutero. La serie hace referencia a la «Biblia del Oso», la primera traducción de las Escrituras al castellano a cargo de Casiodoro Reina, monje jerónimo perseguido por la Inquisición.