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La Sevilla de «La Peste» en siete documentos que hay que conocer

La Biblioteca Nacional ha hecho más accesible buena parte de su fondo documental relacionado con la capital hispalense en los siglos XVI y XVII, época que aborda la serie de televisión

Sevilla en 1572, según Georg Braun - BIBLIOTECA NACIONAL
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El éxito de la serie de televisión «La Peste» no sólo ha radicado en su impecable factura o en insistir en las bondades de Sevilla como escenario narrativo. Gracias a la obra de Alberto Rodríguez Librero y Rafael Cobos, el gran público se acerca a la ciudad en su época dorada de Indias cuando la enfermedad la azota.

Más allá de la ficción, resulta ahora conveniente acudir a la cuestión documental. Por ello, la Biblioteca Nacional ha lanzado un conjunto de publicaciones en su red social de Twitter, en las que, con un simple click, uno puede consultar textos que ofrecen toda la luz en esta época de sombras.

«Relación de lo sucedido»

«Anales eclesiásticos y seculares», de Ortiz de Zúñiga
«Anales eclesiásticos y seculares», de Ortiz de Zúñiga - BIBLIOTECA NACIONAL

«A la mas fatal desdicha, a la mas lamentable historia, a sucesso mas lleno de miserias, a la miseria de un formidable castigo mas llena de peregrinos sucessos, al castigo mas severo... que recuerdan las plumas. A ver el estoque de Dios justo, teñido en innumerables hombres. A Sevilla castigada de la Epidemia que este año de 1649 ha padecido: executo la atencion, imploro las lagrimas y solicito la Religiosa compasión de V. Reverendisima», así comienza el texto que, según la Biblioteca Nacional, resume con más detalle la época de la Peste en Sevilla.

Se trata de «Relación de lo sucedido», escrito por Pedro López de SanRoman (Jurado de Sevilla y Familiar del Tribunal de la Santa Inquisición) y dirigido al Reverendísimo Padre General.

Otra de las publicaciones clave respecto a este episodio histórico son los «Anales Eclesiásticos y Seculares de la Muy Noble y muy Leal Ciudad de Sevilla», de Diego Ortiz de Zúñiga., también compartida por la institución cultural en su perfil de Twitter.

Autos de fe

Detalle de un auto de fe de 1627
Detalle de un auto de fe de 1627 - B. NACIONAL

Uno de los grandes puntales de la serie televisiva es la Inquisición Española y su implacable labor. Como principal «garante» de la erradicación de la herejía y de los hábitos alejados de los valores rectos estaban los autos de fe, ceremonias públicas en las que se buscaba que el condenado mostrase su culpa y su arrepentimiento.

Entre los documentos expuestos por la Biblioteca Nacional se puede tener acceso virtual celebrado en Sevilla el segundo domingo de Cuaresma de 1627.

Aunque los que más han trascendido fueron los que tenían lugar en la actual Plaza de San Francisco, estos rituales también se desarrollaban en otros puntos de la ciudad. El que recoge el documento, por ejemplo, ocurrió en el Convento de San Pablo El Real, situado en la zona que hoy entendemos por «La Magdalena».

De sus 20 páginas se extraen casos como el de Luisa de Narváez, «acusada por averse casado con dos maridos, estando ambos vivos, aviendo echo con testigos falsos información de la muerte del primero para casarse con el segundo». La penitencia, «que salga en auto público con una coroza» (gorro de papel cónico típico de estas ceremonias) y «le sean dados zien azotes y salga desterrada del distrito de esta Inquisición por tiempo de quatro años».

Material cartográfico

Sevilla en 1600, obra de Matteo Florimi
Sevilla en 1600, obra de Matteo Florimi - B. NACIONAL

Los tuits emitidos por la Biblioteca Nacional abundan en información relativa a la fisonomía global de la ciudad de Sevilla, con sus calles, plazas y edificios más emblemáticos en la época de Indias.

En el plano que figura arriba, con la leyenda de la franja inferior, se pueden situar e identificar lugares que han sobrevivido hasta nuestro tiempo y conocer la existencia de otros que ya forman parte del pasado.

Una buena forma de orientarse es a través de la muralla y sus (entonces), trece puertas: del Arenal, de Triana, de Goles, de San Juan, de la Almenilla (Barqueta), «de Macarena», de Córdoba, del Sol, del Osario, de Carmona, de la Carne y de Jerez, y el Postigo del Carbón.

Sobre el mapa, el puente de Triana se dibuja en la esquina inferior izquierda, como una línea que sirve de punto de fuga hacia un centro exacto que corona la Plaza de San Francisco.

Los Caños de Carmona, representado como una especie de continuación del puente por la zona superior derecha, una vez superada la zona amurallada, lleva en primer término al Monasterio de San Agustín y a «La Cruz», el humilladero de la Cruz del Campo.

En el plano, se identifica la Alameda de Hércules como el principal espacio abierto de la ciudad (en el sector superior izquierdo), nombrada de manera erronea como la Almadea y zonas llamativas como «El Quemadero» (lo que hoy conocemos como Prado de San Sebastián) zona derecha central, extramuros, donde se ejecutaban con fuego las sentencias de la Inquisición; o la Torre de los Muelles, la zona aduanera continuación del paño amurallado de la torre del Oro.

Croquis «multiépoca»

Detalle del croquis sobre el posible lugar de la Mancebía y el Compás de Sevilla
Detalle del croquis sobre el posible lugar de la Mancebía y el Compás de Sevilla - B. NACIONAL

La Biblioteca Nacional ha compartido un documento muy interesante acerca del espacio que podría haber ocupado la mancebía, o lo que es lo mismo, el lugar donde se ejercía, con total permiso regente, la prostitución en la Sevilla de los siglos XVI y XVII. Se trata del recuadro coloreado en marrón claro.

El plus de interés lo de la fecha de este croquis, 1870, pues da las claves de cómo se organizaba el barrio del Arenal a finales del XIX. De un vistazo, la Sevilla de «La Peste» se sobreimpresiona sobre un barrio que sufrió una nueva metamorfósis para llegar a nuestro tiempo.

Así, además de poder ubicarlo entre las calles Castelar, Gamazo, Padre Marchena y Doña Guiomar, conocemos que esas calles eran conocidas como «de Atocha», Piñones, Palenque y Compás de la Laguna hace dos centurias.

El germen de «El Quijote»

Revista Penitenciaria de 1905
Revista Penitenciaria de 1905 - B. NACIONAL

De nuevo, la Biblioteca Nacional ofrece una doble información con un solo documento. Por una parte, el poder conocer cómo Miguel de Cervantes gestó en su mente su obra cumbre, «El Quijote», mientras se encontraba preso en la Cárcel de Sevilla en 1597.

Por otra, divulga la existencia de la extinta «Revista Penitenciaria», que se publicaba en España a comienzos del siglo XX sin fines comerciales sino los de «promover la reforma penitenciaria y la cultura en esa clase de conocimientos, en los criminológicos y en la legislación penal» y que, «se reconoce que se ha colocado a la altura de las publicaciones extranjeras de esta misma índole».

Pero volviendo a la etapa de Indias, gracias a este documento se puede conocer cómo era la Cárcel de Sevilla a finales del siglo XVI, su posible emplazamiento, su distribución por sexos, el Patronato que la gestionaba o el servicio religioso que allí se llevaba a cabo.

Se recoge además el sentir de Cervantes, que destacaba de su celda «la incomodidad» y, sobre todo, «el ruido». A los sonidos, de hecho, los calificaba como «tristes ruidos» y a la prisión, directamente, como «infierno».

Historia medicinal de las Indias

Retrato de Nicolás Monardes, por R. Rojas
Retrato de Nicolás Monardes, por R. Rojas - B. NACIONAL

Más allá de lo puramente comercial, el descubrimiento del Nuevo Mundo supuso un revulsivo para ampliar el conocimiento, por ejemplo, en el ámbito de las hierbas medicinales recién traídas de América.

En ese ámbito destacó Nicolás Monardes, médico y botánico que aprovechó el entonces sinfin de nuevas posibilidades para hallar una aplicación directa de éstas para la salud, en su jardín que podría situarse entre las actuales calles Sierpes y Sagasta.

Con estos tuits, los interesados pueden llegar a conocer, por ejemplo, la «Primera y segunda y tercera partes de la historia medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales que sirven en medicina; tratado de la piedra bezoar, y de la yerua escuerçonera; Dialogo de las grandezas del hierro, y de sus virtudes medicinales y el Tratado de la nieue y del beuer frio», todas obras de Monardes.

La censura literaria

Primera página del listado de libros prohibidos por la Inquisición
Primera página del listado de libros prohibidos por la Inquisición - B. NACIONAL

En una época de tamaña rectitud moral, con castigos ejemplarizantes en las calles y doctrina hegemónica, no era de extrañar que se aplicara una férrea censura sobre las publicaciones que generaba la naciente imprenta sevillana, con especial atención a una potencial difusión de la reforma protestante.

La biblioteca Nacional ha compartido, entre otros documentos, un listado de los libros prohibidos en 1583. «Por ser, como es, este índice tan en beneficio público de los Catholicos, y a propósito de quitarles las ocasiones, que el demonio, y sus ministros les ofrecen con libros, tratados y escritos (que son los maestros que a solas y a todas horas enseñan y persuaden sus desatinos), se advierte que cuando se hallaren en este catálogo prohibidos algunos libros de personas de grande Christiandad... son libros que falsamente se los han atribuido no siendo suyos, o por hallarse algunas palabras o sentencias agenas», explica su prólogo.