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¿Te lo vas a comer? Los mejores momentos de Chicote en «¿Te lo vas a comer?»

El chef dedica su programa a examinar la comida que se sirve en diferentes establecimientos públicos

LA SEXTA
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El pasado otoño Alberto Chicote se lanzó a una nueva aventura tras agotar «Pesadilla en la cocina», el programa en el que el chef televisivo asesoraba a restaurantes a punto de irse al garete. Ese nuevo proyecto, mucho más ambicioso y de corte más social, fue «¿Te lo vas a comer?», en el que Chicote se adentra en toda clase de cocinas para denunciar las deficientes condiciones de las mismas. La primera temporada arrancó examinando la comida que se servía en las residencias de mayores y abordó temas como las cocinas de las fiestas populares o el atún rojo ilegal, consiguiendo una cuota de share de en torno al 11%.

A mediados de mayo Alberto Chicote volvió a la carga con una nueva temporada que terminó a comienzos de julio, cosechando esta vez una audiencia media más humilde (8%). Aquí recopilamos algunos de los mejores momentos que nos ha regalado el Chicote reportero en esta segunda temporada de «¿Te lo vas a comer?».

A la caza del marisco ilegal

Hay ocasiones en las que la vida de reportero requiere un punto de adrenalina. Justo eso fue lo que le sucedió a Chicote cuando decidió investigar el fraude del marisco ilegal. «¿Te lo vas a comer?» puso al descubierto una estafa por la cual, buena parte de la almeja que se vende como gallega, viene realmente de Portugal, donde se recoge de manera irregular y sin controles sanitarios ni medioambientales.

En Galicia se entrevistó con varios mariscadores, que le explicaron cómo ese marisco ilegal reventaba el mercado y les arruinaba. «A esa gente le da igual que haya una intoxicación masiva, solo buscan ganar dinero», le contó Clemente Bastos, el patrón mayor de la Cofradía de Redondela. También acompañó a una patrulla de la Guardia Civil que hacía controles en la carretera para examinar el marisco que transportaban los camiones.

Por último, Chicote cruzó la frontera para participar junto a la policía portuguesa en una operación contra la pesca furtiva de almeja. Manuel José Faustino, jefe de la Policía Marítima, le explicaba a su equipo los detalles de la operación de «alto riesgo» y le obligó a Chicote a ponerse un chaleco antibalas. Al final, la redada se desarrolló sin violencia y la policía se incautó de 3.000 kilos de marisco ilegal que iba a acabar en los restaurantes españoles.

«Comida lamentable e indigna»

En el primer episodio de esta segunda temporada de «¿Te lo vas a comer?» Alberto Chicote abordó un asunto escandaloso: la deficiente calidad de las comidas en algunos comedores de centros de educación especial. Recaló primero en Guadalajara, donde le habían alertado de que existía fraude nutricional en los menús que se servían en el centro de Educación Especial, el Virgen del Amparo.

Allí Chicote se las vio con la encargada del comedor, que se justificaba perjurando que «cada dos meses viene el inspector de Sanidad de Guadalajara y me da el visto bueno». El chef no tuvo piedad con ella y la abroncó por hacer «corta-pega» con las valoraciones nutricionales de los menús: «Que estén puestas al tuntún para rellenar un hueco me parece grave».

Pero la situación que superó a Chicote tuvo lugar en Galicia, a donde acudió alertado por las denuncias de los familiares de varios alumnos de un centro de educación especial. Se reunió con un grupo de denunciantes y tomó la palabra un abuelo que tenía en el centro a su nieta de 13 años con un 92% de discapacidad: «No hace ningún tipo de movimiento, ni habla. El grado de calidad de la comida es verdaderamente lamentable e indigno en una entidad pública. Hay que traerle una comida especial porque el interés de la familia es que la niña tenga un bienestar», le contó al chef al borde de las lágrimas. Tampoco Chicote pudo evitar emocionarse y tuvo que secarse los ojos.

Fraude en las Ramblas

En la entrega que cerró la segunda temporada de «¿Te lo vas a comer?» Chicote estuvo a punto de ser engañado por un restaurante de Las Ramblas, que no quería que el mediático chef comprobase cómo de mala era su paella. El programa trataba sobre la comida que se sirve en los establecimientos para turistas y, como no podía ser de otro modo, Chicote se dirigó a la ciudad más turística de España: Barcelona.

Acompañado por el periodista gastronómico Óscar Broc, Chicote se pasea por Las Ramblas, vía neurálgica del turismo en la Ciudad Condal. Al azar, eligieron uno de los restaurantes y se sentaron a comer. Pidieron una paella y, mientras la esperaban, un viandante se les acercó para alertarles sobre la estratagema que les estaban preparando: «Hemos oído al jefe de camareros decir que iban a cocinar lo vuestro en el Hotel Oriente porque así le saldría mejor. Al ver que veníais con cámaras...».

Ya sobre aviso, Broc y Chicote se ponen a vigilar de dónde vienen sus platos y comprueban que, efectivamente, no sale del restaurante en el que han pedido. Se lo comentaron al camarero, que lo negó rotundamente y alegó que «tenemos las cocinas juntas». «Tengo la sensación de que me tomas por imbécil», protestó Chicote tras mostrarle al camarero un vídeo en el que se le veía saliendo de otro establecimiento. «Es la primera vez que me pasa algo así», lamentó el chef.

La policía interviene en «¿Te lo vas a comer?»

Un programa como el de Chicote puede resultar amenazador para los investigados y, por tanto, peligroso para el reportero. El pasado cinco de junio se emitió una entrega de «¿Te lo vas a comer?» dedicada a los comedores escolares. El chef empezó su recorrido en Canarias, una de las comunidades con mayor tasa de sobrepeso y obesidad infantil.

Una vez allí puso rumbo a la empresa de cáterin Narajo y Enríquez, que gestiona 42 comedores escolares en Las Palmas, cuyo menú no cumple con los criterios nutricionales establecidos por la Conserjería al incluir un exceso de salsas, rebozados y fritos. Nadie le quiso abrir la puerta ni atenderle al teléfono, pero pronto empezó a recibir insultos de los trabajadores: «¡Me cago en tu puta madre!», le gritaban.

En el siguiente plano ya se vio a dos policías bajándose de un coche patrulla y preguntando si había habido algún problema. Chicote les explicó a los agentes lo sucedido y ellos mediaron con los trabajadores. «Si quiere puede quedarse», le dijo al cabo de un rato un policía a Chicote, «pero ellos no van a hablar con ustedes, y tienen su derecho».

Chicote en el cuartel

Alberto Chicote se ha atrevido en su programa a meterse en los jardines más delicados. Un buen ejemplo de ello fue el segundo programa de la temporada, en el que investigó la comida que alimenta a nuestros militares en los cuarteles. El interés que ello generó en la audiencia fue notable, convirtiéndose así en la entrega de «¿Te lo vas a comer?» más seguida de la temporada: 1.479.000 espectadores.

Al chef le sorprendió en primer lugar el miedo que tenían muchos soldados de hablar abiertamente sobre la comida por miedo a las represalias. Pese a la dificultad de la investigación, Chicote consiguió recabar suficientes pruebas y testimonios que probaban la deficiente alimentación que reciben los soldados. «Por lo general hay incidencias graves que hay que subsanar», reconoció Jorge Bravo, secretario de Organización de la Asociación Unificada de Militares Españoles.

«Hay desmayos por la falta de nutrientes y se nota mucho la fatiga», se atrevió a denunciar un soldado durante unas maniobras. La comida de ese día de intensa actividad física se limitaba a una ración de lentejas, filetes de pollo con patatas, coca-cola y fruta. «Me preocupa mucho haberme encontrado con militares que tienen miedo a sus mandos por el simple hecho de quejarse de la comida», concluyó Chicote el programa en una entrevista con el coronel Manso.