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La dura historia de Ángel Sastre: vapuleado en las redes a pesar de su intachable currículum

El periodista lleva años dedicando su vida a la información desde zonas de conflicto, una de las profesiones más duras y arriesgadas

Ángel Sastre (derecha) a su llegada a España tras su secuestro en Siria
Ángel Sastre (derecha) a su llegada a España tras su secuestro en Siria
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El periodista Ángel Sastre fue esta semana el centro de la noticia tras una conexión en directo en Noticias Cuatro, cadena para la que trabaja, y en la que el comunicador demostró no pasar por su mejor momento. La pieza informativa de Sastre se convirtió al poco de emitirse en tema de conversación en las redes sociales, que criticaron la imagen del periodista achacándola, sin ninguna prueba, a un aparente estado de embriaguez. En Twitter, donde es fácil publicar opiniones infundadas sobre cualquier temática, hubo incluso quienes pidieron el despido de Sastre y quienes criticaron con extrema dureza su conexión fallida en Cuatro. Es probable, no obstante, que muchos de ellos no conocieran el currículum del que, a todas luces, es un experimentado comunicador especializado en zonas de conflicto y que ha traido a España la actualidad desde lugares como El Salvador, Siria, Colombia, Venezuela, Ucrania, irak, Palestina, Qatar o Brasil.

No es la primera vez que Ángel Sastre se convierte en protagonista de una información. Lamentablemente, el periodista ya acaparó el foco mediático cuando fue secuestrado por Al Qaeda en Siria durante 299 días junto a José Manuel López y Antonio Pampliega. Tras su liberación, el periodista de Don Benito (Badajoz) defendió el ejercicio de su profesión, en el que «es necesario denunciar lo que acontece en los escenarios de guerra» en los que mueren cientos de personas y relató algunos detalles de su secuestro, del que dijo fue consciente «a los diez segundos».

Superar una situación traumática como la vivida por Sastre es algo que pocos conocen. Quien sí puede hablar de ello es Antonio Pampliega, compañero de cautiverio del periodista de Cuatro y quien no ha dudado en salir en defensa de su colega relatando en Twitter su propia experiencia tras el secuestro en Siria y pidiendo comprensión para quien, como Sastre, intenta a día de hoy superar aquella dramática situación. Este es el alegato que Antonio Pampliega ha hecho en Twitter en defensa de Sastre:

«Leo los comentarios de cientos de personas, dañinos, obviamente. Veo el escarnio público al que Ángel está siendo sometido. Y me da vergüenza. Y pena, muchísima pena. Lo sencillo es machacarlo y hundirlo. Es lo sencillo. Quedarnos con esa imagen. Ángel no está bien. Es obvio. Pero ninguno lo estamos. Porque hemos sido unos cobardes y no hemos tenido el valor suficiente de enfrentarnos cara a cara con nosotros mismos. Ninguno nos hemos mirado al espejo. Porque nos da miedo nuestro reflejo.

Después de haber sobrevivido a un secuestro nos creímos invencibles. Hemos superado un puto secuestro. Podemos con todo. Nos creemos los reyes del mundo... Un mundo que gira y gira y que nosotros no somos capaces de controlar. Porque va todo demasiado deprisa. Porque no somos conscientes del trauma que tenemos encima y que lo hemos pasado nos ha dejado marcados para siempre. Pero nosotros miramos a otro lado. Huimos de aquellos que tratan de aconsejarnos para que retornemos a la senda. Y, al final, los alejamos de nuestra vida porque molestan. A nadie le gusta escuchar cosas que le desagradan.

Me imagino cómo se debe sentir Ángel en un día como hoy

Yo, después del secuestro, también aceleré y perdí el control de mi vida. Hice cientos de cosas de las que me arrepentiré el resto de mi vida. Traté a las personas que más me quieren (en especial a una) como trapos. Perdí el norte, el sur, el este y el oeste. Y me quedé sólo. Vaya que si lo hice. Y comencé a dar tumbos por la vida. Hasta que un día, me di un hostión. Perdí lo más preciado que tenía por haberlo maltratado durante más de un año. Aguantó y aguantó hasta que ya no pudo más...

Y en ese momento es cuando te miras al espejo y te das cuenta que te has convertido en una persona que no reconoces. Y que, por primera vez en tu vida, eres consciente de que estás autodestruyéndote. Y decides, año y medio después de recuperar la libertad, que necesitas ayuda. Necesitas ayuda porque tienes que salir del agujero en el que te has metido tu solo. No. Aquí no te han obligado a entrar lo has hecho por voluntad propia. Y ahora, después de ver dónde estás, rompes a llorar porque quieres recuperar tu vida anterior. Me da pena Ángel. Muchísima. Porque Le quiero. Porque me veo reflejado en él. Porque me imagino cómo se debe sentir en un día como hoy. Me duele ver como compañeros de profesión se están cebando con él echando más gasolina a su ya de por sí delicada situación. Ángel, por favor, cuídate. Hazlo por los que te quieren. Pero sobretodo por ti. No te autodestruyas. Te quiero, hermano.»

También Ángel Sastre ha querido salir al paso de las críticas y ha utilizado su cuenta de Twitter para expresar su opinión sobre los comentarios recibidos:

Curriculum intachable

Han sido muchos los periodistas que, tras conocer lo ocurrido con Sastre, no han dudado en salir en defensa del experimentado periodista. Uno de ellos ha sido Adrián Moreno quen, en una misiva publicada en Twitter dedica a Sastre frases como «tu carrera profesional es envidiable» o «tu buen hacer no tiene precio». Razón no le falta. En el canal de YouTube del periodista puedes ver una muestra de los trabajos de Sastre alrededor del mundo. De Irak a Ucrania, el comunicador ha relatado con maestría historias humanas de quienes sufren el horror del hambre y la guerra poniendo en juego su propia vida.

En el documental «Morir para contar: El precio de ser un periodista de guerra», que el periodista recomienda en su cuenta de Twitter, Hernán Zin pone en relieve el sufrimiento de los periodistas que, como Sastre, regresan de las zonas de guerra. En la producción, Zin habla sin tapujos del estrés postraumático del que también habla Pampliega en su defensa a Ángel Sastre. «Hablé con Gervasio Sánchez, que me dijo que a él le pasó hace veinte años. Empecé a contactar con otros reporteros y la mayoría ha pasado por situaciones parecidas, otros todavía se están medicando... El documental fue una especie de catarsis colectiva», relató Zin a ABC en una entrevista la pasada primavera.