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El hormiguero La triste vida de la mujer de Frank Cuesta, recluida en una cárcel de Tailandia

El presentador y extenista profesional fue el último invitado de la semana en «El hormiguero»

Pablo Motos y Frank Cuesta, en «El hormiguero» - ATRESMEDIA
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El extenista profesional Frank Cuesta fue el último invitado de la semana en «El hormiguero». El reconocido presentador de televisión acudió al programa que presenta Pablo Motos en Antena 3 para hablar acerca de la nueva temporada de «Wild Frank», que se estrena este domingo en DMAX.

A diferencia de otros muchos invitados, Cuesta se sentó directamente en la mesa junto a Motos según entró en plató, sin bailar la sintonía de apertura del programa. «Vaya, qué entusiasmo me llevas», le dijo el presentador de «El hormiguero». «Bueno, pero hoy sí que quería venir. La primera vez que estuve aquí no quería, pero me obligaron los de Discovery. No me ves en muchos platós, pero aquí sí que vengo. La televisión es muy cabrona y hay gente que siempre busca cosas. Por eso no voy a ningún sitio, solo aquí», expresó el televisivo a ese respecto.

A continuación, Motos preguntó a Cuesta por su pareja, Yuyee, encerrada en una cárcel de Tailandia. La mujer fue condenada en 2014 a quince años de prisión por tráfico de drogas y sigue entre rejas desde entonces. «Es muy duro. Físicamente está bien, y psicológicamente tiene que aguantar un pelín más. Cuando salga, nos casaremos ese mismo día para venir a España. Y luego no sé, supongo que nos divorciaremos», aclaró a continuación, tratando de darle algo de color a su situación. «Cada día te levantas a las 3.30 de la mañana para ir a verla», dijo Motos. «Bueno, para verla no. Cada día hago 210 kms para llevarle comida», remarcó Cuesta en «El hormiguero».

Tras ello, ambos pasaron a hablar acerca de «Wild Frank». «En esta temporada, te has jugado literalmente la vida», dijo Motos. «Mucha gente cree que el peligro que afrontamos no puede ser real, pero sí que lo es. Trabajo con extraficantes y gente que no tiene escrúpulos, que solo se mueve por el dinero. La gente que trabaja contigo son como perros. No confío en ellos», respondió Frank «de la Jungla».

Instantes después, Motos preguntó a Cuesta acerca de su vocación animalista y le cuestionó si no podría «vivir de otra forma». «Claro que sí. Yo vivía muy feliz con mi academia de tenis, pero me faltaba algo. No puedes salvar a todos los animales del mundo, pero cuando salvas a uno ves su mirada y es tremendo. Si tú sacas a un guepardo de una caja para salvarle la vida, nunca te va a atacar», recalcó Cuesta, que condenó la manera de proceder de centros como los zoológicos hacia los animales.