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Un ejército de cien detectives para combatir la piratería en los bares

Los expertos de la Liga visitan cada semana locales de toda España para acabar con las retransmisiones ilegales, un 48% del total. Ya han cursado más de 4.000 denuncias

Espectadores de fútbol en el Mundial
Espectadores de fútbol en el Mundial - efe
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«Por 160 euros al año, tengo un decodificador último modelo para que veas toda la Liga, Canal+... Se venden como churros. Vas al cajero, me ingresas 5,5 euros, me pasas foto del justificante y los datos de envío y con eso me vale». Esta es una de las muchas ofertas que circulan por internet ofreciendo decodificadores trucados para ver ilegalmente contenidos televisivos, una práctica que la Liga lleva cuatro años persiguiendo con su propia unidad antipiratería. Este curso, la organización ha emprendido una nueva cruzada, en este caso contra los bares que emiten fútbol de forma ilícita, un 48% del total, según sus propios datos. Para acabar con una lacra que supone «una pérdida estimada de 400 millones de euros para el fútbol español», el organismo presidido por Javier Tebas ha creado una red con más de cien expertos detectives que recorre cada fin de semana los establecimientos públicos de toda España en busca de retransmisiones piratas. Gracias a los datos que recogen estos «espías», han realizado ya más de 4.400 denuncias.

Aunque el trabajo de verificación personal, bar a bar y de incógnito, se concentra los sábados y domingos, durante la emisión de los partidos, estos expertos se dedican a recopilar durante la semana datos de distintas bases para preparar sus rutas. «Tenemos además una aplicación propia para registrar las pruebas (fotos, geolocalización) que nos sirven para denunciar luego a aquellos que emiten de forma ilegal. Una retransmisión lícita tiene el logo y un código que solo imprimen los decodificadores legales», apunta Jesús López Palmero, responsable del proyecto, denominado internamente Horeca, que ya ha supervisado más de 80.000 establecimientos en casi 3.000 rutas.

Un 66% de aparatos trucados

Cuando detectan una actividad fraudulenta, la Liga manda una carta a los dueños instándoles a legalizar las emisones de fútbol o renunciar a dicho servicio. También se les advierte de que, si siguen emitiendo espacios piratas, serán denunciados. Incluso se hace una visita presencial al establecimiento para asegurarse que reciben la comunicación pertinente. Si aún así siguen dando la espalda al mercado legal, La Liga cursa la correspondiente demanda.

De ese 48% de establecimientos «piratas», dos tercios recurren a los decodificadores ilegales («cardsharing»). El otro tercio, en cambio, usa en su bar una licencia residencial, contrato mucho más barato que las ofertas para establecimientos públicos, que parten desde los 250 euros mensuales, en función del operador. «Pensábamos que la emisión ilegal de fútbol en bares era algo minoritario, pero no es así. Ha habido cierta impunidad histórica y aceptación social», reconoce el responsable del proyecto, que subraya que el objetivo último de sus investigaciones son esas redes de «vendedores ilícitos» que montan «un negocio paralelo» con sus derechos. El fútbol, según un informe de la consultora PwC, sigue siendo clave en establecimientos públicos, ya que en la temporada 2016/2017 les ayudó a ingresar 1.226 millones de euros.

Gracias a los datos que logran con sus recursos privados («compensa económicamente por el volumen de negocio que se pierde», aseguran) y las consiguientes denuncias, la Policía Nacional realizó el pasado mes de diciembre una macrooperación policial que supervisó más de 2.000 establecimientos y requisó hasta 800 decodificadores ilegales. La Liga ya ha recibido las primeras medidas cautelares para cesar en la emisión de los partidos piratas y esperan comenzar a recibir sentencias contra operadores ilegales «antes de final de año». Estos delitos contra la propiedad intelectual, tipificados en los artículos 270.1 y 286.4 del Código Penal, pueden llevar implícitas penas de cárcel de seis meses hasta 4 años.

También en casas

De forma paralela y experimental, el pasado verano la Liga cambió, no sin cierta polémica, la política de privacidad de su aplicación oficial para poder acceder a la geolocalización y el micrófono de los móviles Android con el fin de detectar emisiones ilícitas en bares. «Solo si el usuario lo acepta», el micrófono captará un código binario con el que comprobarán si están viendo fútbol, «pero nunca se accederá al contenido», afirmaron en un comunicado.

Pero el proyecto Horeca para establecimientos públicos es solo una evolución de la actividad antipiratería que la Liga puso en marcha hace cuatro años. Emilio Fernández, responsable de protección de contenidos, lidera un equipo en el que empezaron trabajando cinco personas y ahora hay unas veinte. En una sala con una red independiente y acceso por huella dactilar, estos ingenieros y expertos en redes sociales atajan las tres formas posibles de ver fútbol ilegal en casa: decodificadores piratas, páginas web, y emisiones en directo en las redes sociales. Son capaces de cortar estas últimas en minutos. Cada fin de semana capan unos 50.000 vídeos ilegales. Eso sí, otros procesos exigen seguir la vía judicial.

Su equipo trabaja en tres grandes proyectos: Marauder, que es la herramienta que rastrea webs y aplicaciones móviles ilegales para la emisión de partidos; Blackhole, que les da información sobre los decodificadores piratas para los distintos juicios; y Lumière, que analiza las infraestructuras ilegales e identifica a los propietarios. Esta herramienta ha sido cedida de forma altruista al Ministerio de Cultura para combatir la piratería en otras áreas.

«No te puedes centrar solo en mejorar la calidad de la producción, sino que tienes que comprometerte, como comercializador de los derechos, en la protección de los contenidos. Si no, se devalúan», subraya Loreto Quintero, responsable de proyectos estratégicos en el gabinete de presidencia de la Liga.