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First Dates El embarazoso motivo por el que un comensal tuvo que cancelar su cita en «First Dates»

Mari llegó al restaurante de «First Dates» y a los cinco minutos se marchó sola debido a una indisposición de su pareja

Mari hablando por teléfono con Manolo en el restaurante de «First Dates» - CUATRO / Vídeo: First Dates y la cita que arruinaron unas berenjenas
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«First Dates» se acerca ya a los ochocientos y no da visos de ir a agotarse pronto. Solteros de toda España pican todos los días a la puerta del restaurante que capitanea Carlos Sobera en busca del amor de su vida. Las parejas que se sientan a cenar en el plató de Cuatro son de lo más variado y siempre las hay para todos los gustos.

Para estrenar la semana llegó al restaurante Ichi, una estudiante de psicología madrileña de 21 años que presumía de «ligar mucho en las discotecas, pero los chicos que conozco son muy superficiales y solo quieren algo físico, y yo no soy así». Pese a hacer gala de no ser una persona superficial, sus gustos dejaron claro que no era tan así: «Busco a un chico que sea más alto que yo y que esté en forma». Para cenar con ella llegó José, un ingeniero madrileño de 29 años que dijo ser un chico «respetuoso y tranquilo, con el que se puede hablar de cualquier cosa».

La primera impresión fue positiva para ambas partes. «Lo veo un chico muy transparente y muy sincero, me gusta», reconoció Ichi. Él también parecía estar cómodo en la cita y encantado con su pareja. Ichi se soltó pronto y le contó los problemas emocionales por los que había pasado, con episodios depresivos incluidos. Todo fue sobre ruedas y, al final, decidieron darse una segunda oportunidad para seguir conociéndose.

De edad parecida era José Manuel, un almeriense de 23 años que no tuvo reparos en decir que es «virgen de hombros para abajo». También reconoció tener una manía un tanto especial: «Hablo solo porque me ayuda a relacionarme con alguien, aunque sea conmigo mismo, a aclararme cosas y a recordar lo que hice durante el día». Su compañera sería Ruth, también almeriense de 23 años a la que le gusta «disfrutar de la vida, que son dos días» y que anda en busca de «alguien que me haga reír y que no sea un muermo». Aunque la conversación fue agradable, desde el principio estuvo claro que la relación no cuajaría, y efectivamente así fue.

Muy ilusionada llegó a «First Dates» Mari, una jubilada malagueña de 74 años que dice ser «una persona alegre a la que le gusta el teatro, la música, el baile...». Todo ello pese a su fracaso matrimonial: «Durante 28 años estuve casado con un hombre celoso que no me amaba...Esa ha sido mi vida». Estaba abierta a cualquier cosa pero solo ponía un requisito: «Quiero una pareja que sepa bailar para que me acompañe».

Poco le duró a la malagueña su ilusión. Nada más llegar Sobera le anunció la mala noticia: su pareja, Manolo, también malagueño, había tenido que cancelar la cita en el último momento y quiso hablar con Mari para explicárselo. «Al estar solo como muchas tonterías. Anoche se me antojaron unas berenjenas y me sentaron mal», le dijo Manolo. «No tenías que haber comido tanto si tenías que verme hoy aquí...Así me pierdes». No obstante, la cosa acabó de forma amistosa y quedaron en verse en Málaga.