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First Dates Los espeluznantes poderes de una comensal: «Me ha dado muy mal rollo»

Karla le contó a su pareja que es capaz de predecir cuando se va a morir una persona

CUATRO
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«First Dates» se acerca ya a los ochocientos programas y no da visos de ir a agotarse pronto. Solteros de toda España pican todos los días a la puerta del restaurante que capitanea Carlos Sobera en busca del amor de su vida. Las parejas que se sientan a cenar en el plató de Cuatro son de lo más variado y siempre las hay para todos los gustos. La cadena ha encontrado un auténtico filón de audiencia en este formato que es garantía de entretenimiento de lunes a viernes.

Llegó en primer lugar Kelly, una marbellí de 19 años que vive en Madrid, donde trabaja como ilustradora: «Yo soy una chica bomba: en un momento estoy de una forma y al siguiente puedo cambiar totalmente». La joven buscaba sobre todo «un chico que me quiera mucho y me sea cariñoso. Además, no debe tratarme como un objeto». S u pareja sería Ángel, un músico madrileño de 22 años que aseguró ser «un cabra loca y muy impulsivo, pero solo cuando debo serlo». La primera impresión fue excelente, y él dijo que le parecía «una chica entrañable, así muy pequeñita...«.

El primer tema que salió en la conversación fueron los tatuajes, ya que Angel tenía varios en el brazo y catorce en todo su cuerpo. «Uno de ellos en el culo», advirtió él, «y es un Hello Kitty». Ella empezó a reírse y le preguntó si se debía a una apuesta, y él res pondió que «fue una de esas tonterías de si este tuit llega a tantos retuits me lo tatúo...Y lo hice. En el fondo, estoy orgulloso porque es la muestra más tonta de que soy capaz de cumplir cualquier promesa que haga».

Luego empezaron hablar sobre arte, otra de las pasiones que las une, y sobre la estética élfica, que a ambos les gustaba: «Yo me he hecho varias sesiones como una elfa, poniéndome las orejas en punta y eso», le confesó ella. Más tarde salió el tema de las preferencias amorosas, y mientras él se mostró más proclive a relaciones cortas y abiertas, a ella eso le genera «un poco de inseguridad, porque tengo la sensación de que en cualquier momento puede abandonarme...Tienes pinta de golfillo». Al final los dos decidieron tener una segunda, aunque Kelly le puso una condición: «Tienes que dejar de fumar».

Para la segunda cita llegó Karla, una uruguaya de 37 años que es arquitecta y vive en Barcelona. Aseguró haber vivido numerosas experiencias sobrenaturales a lo largo de su vida que le agobian mucho pero no puede hacer nada para evitarlo: «Me ha pasado de ver a una persona y sentir energías raras y que a la noche estuviese muerta esa persona: me pasó con mi madre, con mi abuelo...También hablé con niños ya muertos». Su pareja era Juanjo, un argentino de 34 años que se quedó helado cuando Karla le contó sus poderes: «Me dejó un poco roto eso que me dijo...¡Qué misteriosa!».

La uruguaya siguió contando sus experiencias, pero él la frenó entre risas: «Pero, ¿de verdad te crees esas cosas?». Llegó el momento de la decisión definitiva y Juanma rechazó una segunda cita porque «faltó chispa, además me dio mal rollo esa parte de que ves cosas». Tampoco ella quiso volver a ver al argentino: «No me ha gustado nada esa actitud infantil tuya de reírte cuando te conté mis visiones. Es como si no me tomaras en serio».