ES NOTICIA

First Dates La traumática experiencia que obligó a un comensal de «First Dates» a huir de su país

Daniel estuvo secuestrado en Perú y su madre le obligó a emigrar a España

Daniel no tuvo mucha suerte en su cita de «First Dates»
Daniel no tuvo mucha suerte en su cita de «First Dates» - CUATRO
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

«First Dates», con Carlos Sobera al frente, sigue empeñándose en su tarea de erradicar la soltería en España. Tarea difícil la suya, pero no es esa razón para claudicar. Por el plató de Cuatro han pasado los personajes más excéntricos que uno pueda imaginarse, y no pocos de ellos se han ido del programa acompañados. Ninguna misión es imposible.

Llegó la primera Susana, barcelonesa de 41 años, presumiendo de ser «una tía muy valiente y muy fuerte, yo sé que mis hijos estarán orgullosos de mi. Además, en pareja soy muy pasional y lo doy todo». Con ella cenó Rafael, un barcelonés separado que aclaró que para él «el sexo si no es lo más importante es lo segundo más importante. Me parece algo decisivo en una pareja». La primera impresión fue buena, sobre todo la de Rafael, a quien se le caía la baba cuando vio llegar a Susana con su vestido rojo. La cita fue agradable y distendida, pero Susana rehusó tener una segunda cita porque «no ha habido chispa».

A continuación llegó Daniel, un peruano de 33 años recién llegado a Málaga hace pocos meses tras una experiencia traumática en su país. «Yo allí era famosillo porque trabajaba en la televisión y sufrí un secuestro: me intentaron violar, estuve atado con cuatro hombres vigilándome, me lo robaron todo...Después de eso mi madre ya me dijo que me viniese a España». Daniel se quejaba de la promiscuidad del mundo gay y dijo estar buscando una relación seria y estable.

Para hacerle compañía llegó Agustín, un cordobés de 32 años que dijo querer «disfrutar de su cuerpo», algo que a priori parecía no encajar con los requisitos del peruano. Empezaron a hablar y fueron dándose cuenta de todo lo que les separaba: Daniel quiere tener hijos y animales, pero a Agustín no le gusta ni lo uno ni lo otro; Daniel es «adicto a comprar ropa», algo que a Agustín le aburre. Ya desde el comienzo quedó bastante claro que no pegaban ni con cola, algo que se confirmó cuando el andaluz se declaró amigo de las relaciones abiertas. Tal y como era de esperar, los dos comensales quisieron irse a casa solos.